The Pollo’s Fury (XII) - Un extraño descubrimiento -

Una figura empezó a bajar por otra cuerda que descendía por el agujero, era el profesor Felipe Juárez, un hombre avanzado ya en los cuarenta años, alto y delgado, piel bronceada por el sol y pelo corto y ribeteado por un centenar de canas que se enmarañaban entre su cabello oscuro. Iba vestido con un pantalón largo de explorador, gorra de su equipo de fútbol y una camisa excesivamente floreada que solamente era adecuada para los turistas anglosajones que pasan sus vacaciones en las calurosas playas del sur.

Cuando el profesor llegó al suelo abrió su mochila y sacó el foco portátil que le permitiría ver mucho mejor en la oscuridad, así como su cámara de vídeo, que pasó a Jonás, para grabar aquel importante momento.

-¿Está encendida? ¿Sí? a ver: Un, dos, tres, probando, probando, el aliento de mi gato huele a comida de gato, ¿Sí? Probando, probando ¿Que tal está?

-Bien profesor, se ve y se escucha perfectamente.

-¡Ok! Empecemos: ¡Hola a todos los que estén viendo esta grabación! ¡Hoy es un día importante para nuestra cultura! ¡Creemos que por fin lo hemos descubierto! Mi equipo y yo llevamos ya varios años en busca de la ciudad perdida de Ovoleta. Acabamos de descubrir… - una carraspeo de Jonás interrumpió la grabación -, quiero decir, que gracias a un accidente fortuito hemos conseguido hallar lo que parece el palacio del Emperador Ovoleta. No hemos recorrido la estancia aún, por lo que lo que vayamos descubriendo lo irán descubriendo ustedes a la vez. Vayamos allá.

El profesor tomó su foco y empezó a iluminar toda la estancia a su alrededor.

-Como pueden comprobar la sala es muy amplia y a cada lado tiene una hilera doble de columnas.

Se acercó a una de las columnas y Jonás la enfocó más de cerca.

-Aquí, en cada una de ellas están tallados las figuras de cada uno de los Emperadores del pueblo, representados en la actitud que más les caracterizaba. - señaló con el dedo una figura de un hombre que estaba recogiendo trigo - Éste posiblemente sea Albardú, emperador que se dedicó a mejorar la agricultura y la calidad en la alimentación del pueblo, lo que hizo que prosperara.

Siguieron avanzando recorriendo las columnas una por una.

-La historia del pueblo Ovoleta es muy curiosa, su nombre significa “hijos del huevo”, según hemos estudiado, su Dios originariamente ere una rana emplumada de la que no se conoce el nombre, y posteriormente su Dios pasó a ser un gallo llamado Kiwimaku. Cosa realmente curiosa, porque el gallo de los Ovoletas aparece en muchos textos de diversos pueblos que vivieron alrededor, y normalmente ninguna civilización antigua de este país suele hacer referencia a los Dioses de otros con tanta asiduidad.

De repente se detuvo delante de una columna. Se quedó mudo. Sin ser capaz de interpretar qué es lo que significaba el dibujo tallado en la piedra que se encontraba frente a él, allí, junto a la de los otros Emperadores.

-¿Profesor? ¿Profesor? ¿Le pasa algo?

-Para la grabación ahora mismo, tenemos que averiguar qué hace esto aquí. Es importante.

-¿El qué?

-Verás, no soy capaz de comprender qué hace este relieve aquí tallado junto a los otros Emperadores, es como si…

-¿Como si….?

-Como si hubiese existido un emperador que no fuese humano.

-¿Cómo?

-¡Mira!

En la columna se encontraba tallada lo que se podía reconocer como un pollo rodeado de llamas y un ejército armado con lanzas que huía de él.

INDICE DE LA HISTORIA

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