The pollo’s Fury (XXIII) - El origen del mal
Capítulo 4: MUNDO POLLO
Esto es lo que contó Hirado a los hombres:
Cuando el universo aún era joven, la vida empezó a florecer. Las primeras bacterias aparecían y celebraban fiestas y barbacoas a las que invitaban a todos sus amigos. Pero, como suele pasar en las mejores familias, también se olvidaban a veces de invitar a algunas, cosa muy normal teniendo en cuenta que en una charca se contaban por trillones.
Pero en una de esas ocasiones, ciertos flagelos se sintieron ofendidos por no haber sido invitados por las amebas (la excusa era que no había nutrientes para todos, pero la verdad era que le daban asquito los tentáculos de los flagelos), con lo que empezó la guerra en una de las charcas que poblaban uno de los muchos planetas del universo.
Pero cada batalla siempre acababa en empate, por cada bacteria que moría aparecían dos, porque no se les ocurría otra cosa más que cortarlos por la mitad (se supone que aquí debéis saber que las bacterias se reproducción dividiéndose en dos, ¿eh?), y nunca había un derrotado. Hasta que un buen día, un flagelo fue alcanzado por “la partícula”, una partícula de luz ultravioleta que llegó del espacio y modificó su estructura genética de tal manera, que el flagelo evolucíonó en un organismo multicelular, que lo hacía más fuerte contra las amebas.
Y los flagelos atacaron con su nuevo aliado y consiguieron hacer mella en el ejército de las amebas, pues el nuevo flagelo evolucionado las devoraba, y viendo esto, las amebas hubieron de huir de la charca y nunca más fueron invitadas a las fiestas que celebraban sus enemigos.
Pero la ambición de los flagelos no tenía precio, y se desplazaron por la charca, buscando lugares donde más partículas de luz ultravioleta llegasen hasta ella, y una vez que los encontrasen, cada uno de ellos sería expuesto a la luz, para que su estructura genética mutara y se convirtiensen en nuevos flagelos más fuertes y evolucionados.
Y así fue como se hizo. Los flagelos empezaron a evolucionar y a hacerse más poderosos, y decidieron expandirse y atacar nuevas charcas donde llegase más luz ultravioleta, y así hacerse más poderosos y conquistar cada vez charcas más grandes.
Sin embargo, las amebas, habiendo sufrido la ira de los flagelos y temiendo que algún día volviesen a atacarles, decidieron evolucionar también para salvaguardar a su pueblo y a todos aquellos pueblos indefensos que fuesen atacados por los flagelos. Y así, también buscaron su propia charca donde vivir en paz y poder conseguir luz ultravioleta que evolucionase su estructura genética para hacerse más poderosas y no caer derrotadas ante el ataque de los flagelos.
Y al poco tiempo, los flagelos habían conseguido conquistar miles de charcas, y las amebas, también una poderosa raza, habían conseguido expandirse de forma pacífica por otras tantas, conviviendo en armonía con los habitantes naturales de ellas.
Pero al cabo del tiempo, las amebas eran muy grandes como para poder vivir apelotonadas en unas charcas, así como los flagelos, y ya no se llamaban amebas ni flagelos, habían evolucionado mucho y no se parecían a las formas originales que tenían en sus orígenes. Ahora eran seres pluricelulares de varios milímetros de tamaño que puganaban unos contra otros en una batalla sin fin.
Y durante millones de años ambos fueron evolucionando, dando lugar a varios cientos de especies diferentes, cada una con su propio aspecto, inteligencia y habilidades, algunas se quedaron en especies con una intelegencia básica que les bastaba para subsistir, pero otras siguieron evolucinando intelectualmente hasta alcanzar grandes capacidades cognitivas.
Y esas especies inteligentes siguieron en guerra, unas querían dominar su mundo, y otras luchaban contra la opresión de los primeros y defendían a los inocentes.
Viendo que la guerra iba a acabar consumiendo su planeta, una de las especies benévolas decidió buscar un nuevo planeta donde vivir, en paz y armonia, sin guerras, y realizar un éxodo masivo. No tardaron mucho tiempo en encontrarlo, y cuando estuvieron preparados, abandonaron su planeta, solos, pues a pesar de sus peticiones ninguna otra especia benévola quiso abandonar su planeta.
Y al cabo de los siglos las especies que deseaban dominar su mundo acabaron por eliminar a todos sus detractores, y se acabó la guerra. Pero se sentían inútiles sin ninguna guerra que librar, y decidieron lanzarse al espacio en busca de nuevos mundos para conquistar.
Vagaron y vagaron por el espacio, conquistando cientos de planetas y de estrellas, y al cabo de otros tantos millones de años, en cada uno de los planetas, la especie fue evolucionando de una manera distinta, dando lugar a razas que fueron olvidando poco a poco el arte de la guerra y otras que siguieron llevando en su mente la crueldad y el ansia de conquista, razas tan maléficas como los gusanos gordos, o los quagas.
Pero una especie seguía velando por el universo. La raza que había abandonado su planeta también había seguido evolucionando y siendo cada vez más poderosa, pues desde siempre se había estado preparando para salvaguardar a otras razas inferiores de la maldad de las razas que surgieron de los flagelos, pues solamente interviene cuando éstas atacan a planetas donde ya existe vida y deseam oprimirla, y en otros casos destruirla. Los que velamos por el universo somos los habitantes de Mundo Pollo.
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- The Pollo’s Fury (palito, palito, palito) - El origen de los pollos-
- The Pollo’s Fury (XXVIII) - Un arma contra los pollos
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- The Pollo’s Fury (IX) - The Pollo’s Fury -
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