La Rebelión de las Máquinas
Sí, señores, REBELIÓN, mi ordenador de sobremesa se ha vuelto a revelar contra mí, cosa que me suele hacer cada vez que pienso en formatearlo, independientemente del tiempo que lleve sin hacerlo. Más o menos dos o tres días antes de que me dedique al proceso, tiene que fallar algo. O me da pantallazo azul por un driver que se le va pinza (arreglo sencillito). Un programa que necesito utilizar en esos momentos me empieza a dar excepciones sin saber por qué (arreglo un pelín más chungo). Y un par de veces, contando ésta, el muy -sonido de censura durante unos 30 segundos por injurias contra el susodicho aparato electrónico - pierde, inexplicablemente el sector de arranque del disco duro, posiblemente porque ayer lo apagué apresuradamente justo antes de que le diese tiempo a arrancar porque tenía mucha prisa (cosa que ya he hecho otras muchas veces sin resultados tan catastróficos). Arreglo un poco más chungo, o más laborioso por el tiempo que se puede tardar en apañarlo. Así que hoy en vez de dedicarme a hacer una nueva parte de “The Pollo’s Fury” - que llevo ya sin tocar un tiempo en pos de encaminar el argumento, porque aún me faltan que meter personajes - estoy pasmado delante de esta mísera montaña de circuitos electrónicos haciendo copias de seguridad de los datos desde una partición con Ubuntu que por suerte tengo instalado para casos de emergencia (con 500 GB de disco se puede uno reservar 50 para eso, jeje).
Y por suerte también tan sólo una vez he tenido pérdida de datos por el fallo físico de un disco duro que ya era algo antiguo, pero aún así conseguí recuperar los que eran importantes.
Así que yo desde aquí os digo a todos señores que manipulan ordenadores a alto nivel (mola más que “informático”, que algunas personas nos miran raro por dedicarnos a eso): ¡Nunca digáis delante de vuestro ordenador que lo vais a formatear! Se siente tan a gusto estando como está que os hará un poco más difícil la labor de tal proceso. ¡Encendedlo, sacad las copias de seguridad, y cuando ya no haya nada más que recuperar!… ¡Zas! En todo el disco duro… Le decís ¡Te voy a formatear! y tecleáis ese comando tan letal llamado “format”
Y tened cuidad, que no os pillen desprevenidos vaya a que sean ellos los que algún día nos formateen a nosotros.
P.D: Sí, estoy cabreado con el cacharro este que (casi) siempre me hace lo mismo cuando lo voy a formatear, parecen que me huelen las intenciones. Aunque aún me queda el portátil para escribir por aquí tendré que estar ocupado sacando copias de seguridad de los datos antes de formatear, así que en un par de días puede que no escriba, pero eso no lo se ni yo.
Nos leemos.
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