The Pollo’s Fury [XXVI]: 7 – Empleado con experiencia previa (III)

El humano se acercó hasta la mesa de su despacho y se sentó mientras el ave alienígena se acomodaba y se echaba a un lado de la mesa.

Como era costumbre entre ellos, al hablar mentalmente cuando se encontraban solos y tranquilos, Josh miraba a uno de los ojos de Maku, mientras éste le devolvía a mirada con aquel iris de color dorado, girando su cabeza alguna vez que otra para pasar de un ojo a otro.

-Tenemos problemas en Rusia. Será necesario un equipo muy bien preparado.

-¿A qué tipo de problemas te refieres?

-Urodontes, están merodeando por la zona, aprovechando el amparo de zonas deshabitadas.

-¿Son muy peligrosos?

-Bastante, tal vez demasiado. No tanto como los némesis, pero sí igual de crueles, aparte de que su incompatibilidad telepática con nosotros nos impide siquiera poder controlarlos en algún momento.

“Némesis”, pocas veces había escuchado Josh ese nombre por parte de los singulares aliados de la humanidad, pero sabía muy bien de qué eran capaces, no conocía cual era el nombre real de la especie que se ocultaba tras esa palabra, ni siquiera su aspecto. “Némesis” era una licencia poética que se habían tomado los pollos al traducir la palabra de su propia lengua a la humana, que literalmente significada “los enemigos de todo excepto de ellos mismos”, la especie más peligrosa conocida según las aves. Si su amigo había comparado a los urodontes con némesis estaba completamente seguro de que eran realmente peligrosos, tal vez demasiado.

-¿Podrías ser un poco más específico?

El ojo que miraba a Josh dilató su pupila hasta casi comerse el dorado del iris, de inmediato sintió una leve punzada en la sien. Así era como los pollos pasaban grandes cantidades de información entre ellos y entre sus aliados. Ninguna otra especie era capaz de hacerlo, otros también usaban la comunicación telepática, pero esto era algo más, una trasmisión completa de experiencias, recuerdos, sonidos, olores, acciones, interacciones, sensaciones… A veces, hasta aquel que recibía los recueros podía creer que eran suyos, incluso haberse creído un pollo.

En la mente de Josh se materializaron una serie de secuencias a cámara rápida donde él era el centro de la acción, aunque no era él, era el mismo Maku el protagonista, pero la sensación era la de ser él mismo. Estaba en mitad de un pueblo que parecía abandonado, la sensación térmica era de frío, varios grados bajo cero y le acompañaban otros pollos de los que solamente pudo reconocer a dos, pero de inmediato le asaltaron a su mente el nombre y las habilidades del resto del grupo. La transmisión de conocimiento funcionaba más bien como un puente entre mentes en el que el emisor enviaba la información que necesitaba el receptor, pero a su vez éste podía hacer peticiones para obtener más detalles de lo que estaba recibiendo, como era en el caso de los otros acompañantes.

En la mente del humano se reprodujo entera la escena de lucha de Maku y su grupo contra los urodontes de la iglesia del pueblo abandonado en algún lugar perdido de Rusia. Pudo sentir el frío intenso de la capilla, la tenue iluminación de las plantas luminiscentes, ver la máquina de aire acondicionado, sufrir el ataque sincronizado de dos decenas de reptiles espaciales y sentir la furia y el poder desencadenado de su compañero al absorber la energía de cada uno de los átomos de la construcción y utilizarla para generar la inmensa corona de fuego que destruyó a sus enemigos.

Tras visualizar el combate más imágenes acudieron a su mente, imágenes de cómo los urodontes vivían cientos de miles de años atrás en un mundo verde, lleno de agua, un auténtico vergel; pudo ver cómo evolucionaron de animales parecidos a los cocodrilos, cómo sus colas alargadas se fueron compactando y empezaron a caminar a dos patas, conservando también la capacidad de arrastrase y moverse a cuatro patas cuando fuese necesario; vio cómo sus mandíbulas se ensanchaban y se convertían en un semicírculo lleno de dientes y les crecía una papada flexible cuando el clima empezó a cambiar y las presas empezaron a escasear; vio cómo sus mentes se desarrollaron y se crearon tribus, cómo empezaron a utilizar sus habilidades manuales al moverse a dos patas, cómo siguieron creciendo, cómo sus sociedad cambió y cómo empezaron a desarrollar tecnología y ésta, poco a poco se iba haciendo cada vez más sofisticada, a la vez que ellos mismos se iban haciendo cada vez más inteligentes; pudo ver incluso cómo la estrella que alumbraba su sistema se expandía hasta casi alcanzar su mundo, vio cómo seguía perdiendo energía y se enfriaba; vio cómo su planeta se volvía frío y oscuro, adentrándose en un crepúsculo permanente; vio cómo los urodontes se adaptaban al frío, su piel se volvía azulada y dura y cómo su planeta cambiaba hasta convertirse en una cripta helada donde solamente unas cuantas especies podían sobrevivir junto a ellos. Llegó a ver cómo los urodontes, adaptados ya a la extrema climatología no podían vivir fuera de ambientes gélidos sin utilizar trajes especiales que los mantuviesen helados o cómo necesitaban de aquellas poderosísimas máquinas de frío. Vio cómo expandían por todo su sistema planetario, atacando a otras razas y dominando y adaptando otros mundos a sus nuevas necesidades climáticas enfriando todos los planetas habitables que deseaban conquistar, dejándolos a temperaturas que no llegaban nunca a superar los veinte grados bajo cero. La última secuencia que vio fue la de un éxodo masivo de enormes naves espaciales que huían de los planetas de sus sistema, cuando las temperaturas rondaban ya los cien grados bajo cero en el más caluroso de los mundos habitados, vio cómo algunas colonias permanecieron, bajo enormes cúpulas que aprovechaban la energía geotérmica de los mundos para calentar el interior y mantener la temperatura dentro de las mismas a un niveles aceptable para sus habitantes, mientras los ocupantes de las naves huídas buscaban nuevos planetas que colonizar y adaptar a las necesidades de la especie para su supervivencia.

También vio que, según Maku, a los urodontes la Tierra les parecía un buen lugar para transformar y adaptar a sus necesidades.

La transmisión entre las dos mentes terminó a los dos segundos de haberse iniciado, era un método más efectivo y rápido de envío de información que había conocido Josh. Todo lo que había visto podría haber durado diez horas si hubiese sido una película. La ventaja de la transferencia residía en que el cerebro no necesitaba ningún tipo de intermediario ni proceso en la recepción, los datos se enviaban tal cual el emisor los había captado, hubiese reparado o no en los detalles, directamente a la memoria del receptor, teniendo éste consciencia de todo lo que recibía, pudiendo analizarlos a su vez y solicitar más información relacionada. Era una manera muy útil de transmitir información importante, incluso de compartir conocimientos de formación, pero compartir el conocimiento adquirido significaba que el receptor no había experimentado ni se había esforzado para adquirirlo, cosa que los pollos valoraban sobremanera, por lo que dicho uso estaba estrictamente limitado a casos realmente excepcionales donde era necesario que alguien aprendiese ciertas habilidades en instantes. Tan solamente se había dado un caso en que un pollo fue instruido en el uso de su habilidad, el control de fluidos, en poco más de diez segundos, cuando su fuerza era necesaria para completar una barrera que enfriase un enorme río de lava que se aproximaba a una ciudad socavada en la roca de un planeta en una de las estrellas de la constelación de Leo. No obstante, la técnica era ampliamente utilizada a la hora de trazar estrategias contra adversarios o para estudiar combates anteriores, pues compartir la memoria de lo ocurrido permitía a otros individuos poder analizar y captar detalles que al dueño de los recuerdos pudieron pasarle por alto en el momento de almacenarlos en su mente. En aquel momento los pollos estaban colaborando con los humanos para crear un dispositivo que les permitiese proyectar la memoria en un dispositivo de almacenamiento y poder proyectarla de manera holográfica usando como base una tecnología alienígena bastante difícil de incautar, ya que la raza creadora de dicha tecnología solía ser de aquellos que preferían destruirla antes de que se la robaran.

El periodista estaba abrumado por todo lo que acaba de conocer sobre aquellos lagartos del espacio. Puede que a Maku le pareciese que estaban allí para enfriar y colonizar la Tierra, la idea le parecía descabellada, pero también era cierto que no era la primera vez que una raza alienígena deseaba conquistar el planeta.

-¿Estás seguro de que quieren el planeta? ¿Habéis intentando entablar comunicación con ellos?

-A pesar de la incompatibilidad telepática, sí, lo hemos intentado, sabemos que usan traductores para comunicarse con otras especies.

-¿Y No podría ser que esos traductores, al igual que su biología son incompatibles con vosotros?

-Podría ser, pero como has visto, hemos conseguido la tecnología que guardaban en aquella iglesia. Allí tenían varios traductores, lo primero que se nos ocurrió fue utilizarlos y ver si funcionaban con nosotros. Cloqueamos a los aparatos para saber si eran capaces de traducirnos.

-¿Qué les dijisteis?

-Venimos en son de paz, no queremos luchar.

-¿Qué paso?

-Entendemos un poco su escritura, no del todo, el aparato emitió algunos rugidos y escribió en la pantalla. Efectivamente, la traducción era buena, pero sucedió algo más.

Josh no dijo nada, simplemente se quedó esperando a que su amigo terminase.

-Es posible que esos aparatos tengan un sistema de respuesta automática para algunas frases, expresiones, o tal vez situaciones, lo hemos enviado a los laboratorios para que los estudien, pero espero que no sea verdad lo que escuchamos en nuestra lengua.

-¿Qué fue?

-”¿Paz? La paz no existe, tan sólo especies que vienen y se van, especies que desaparecen y especies que prevalecen. Nosotros prevalecemos, siempre prevalecemos”

La conversación se interrumpió cuando los gritos de pánico de un hombre quebraron la tranquilidad nocturna de la casa.

The Pollo’s Fury [XXV]: 7 – Empleado con experiencia previa (II)

Durante el viaje a casa del periodista Sullivan se notaba sensiblemente nervioso. Los últimos días habían sido inusualmente raros, incluso para un hombre cuyo último oficio había sido el de lidiar con criaturas extrañas; dos días antes estaba recluido en una institución psiquiátrica, incapaz de recordar por qué lo habían llevado hasta allí, apareció un hombre que le explicó que su estado se debía a la manipulación mental de unos “aliados” que no era capaz de ver u oír, y al día siguiente le había ofrecido trabajar con él en su programa de fenómenos paranormales. Y allí se encontraba, acompañando a ese hombre a su casa, en la que se hospedaría hasta que volviesen sus recuerdos.

Al invitado el barrio le pareció bastante tranquilo, alejado del ajetreo del centro de la ciudad, las grandes casas con sus parcelas ajardinadas despertaban en él un sentimiento nostálgico y algo de envidia. Le hubiese encantado poder vivir en un sitio así con su mujer y su hijo. Hubiera sido un gran lugar para asentar su vida y cuidar a su familia.

La casa de Josh, como en todas las urbanizaciones de su tipo, tan solo se diferenciaba de las demás del número de casa que se podía ver en su fachada, y como todas las casas del lugar, se podía apreciar que era bastante grande y espaciosa.

La envidia y la nostalgia volvieron a tocar el ánimo del militar cuando el periodista les presentó a su permanentemente risueña y alegre esposa y a sus dos cariñosas hijas, sin embargo, el dulce trato de la mujer a la hora de saludarlo y mostrarle las partes importantes de la casa y la habitación donde se alojaría aliviaron el peso sobre la conciencia del hombre. Decidió acomodar las pocas pertenencias que había llevado consigo y descansar hasta la hora de la cena en una cama de verdad, bastante más cómoda que aquella en la que había dormido los últimos días en la cama del hospital. No sabía cuánto tiempo iba a quedarse en la casa de aquella amable familia, pero iba a tener que comprar algo de ropa para algunos días o ir a su casa en Santa Fe para recoger más ropa y algunas de sus pertenencias, a la que no recordaba cuánto tiempo llevaba sin ir a ella, suponía que no debería haber pasado ni una semana, pero la manipulación de su mente nublaba completamente su memoria.

Se tumbó en la cama y se quedó dormido en pocos instantes, dejando que su mente fuese de aquí para allá, yendo de paisajes idílicos, naturales, llenos de agua, en los que paseaba con su Elena y Kevin hasta que la tierra se abría bajo sus pies y caía hasta una especie de cuevas, inhóspitas, rocosas, donde se ocultaba e intentaba esquivar a unas criaturas que lo obviamente lo estaban buscando. Se movía lentamente, saltando y cambiándose de roca suavemente evitando que las criaturas pudieran verlo u oírlo, pero sin que él se diese cuenta, otra criatura aparecía a su espalda, cayendo desde una roca situada un poco más arriba, que le había acechado desde donde él no podía haberla visto. La criatura, de aspecto humanoide, pero de cuerpo robusto y musculoso y de cabeza alargada, acabada en una larga cresta ósea afilada en su parte trasera; no paraba de mirarlo con sus cuatro ojos rojizos, mostrándole unas afiladas hileras triples de pequeños dientes triangulares, que de seguro sería imposible liberarse de ellos en caso de que lo atrapase entre sus mandíbulas. Entonces la criatura se lanzaba hacia él, adelantando sus fuertes brazos con manos de tres dedos para apresarlo y poder asestar un bocado sobre el humano. Antes de que la criatura siquiera pudiese llegar a tocarlo ésta caía al suelo entre espasmos musculares y el aire se llenaba de un olor acre, como a carne quemada. A su espalda había aparecido otra criatura, de pequeño tamaño, pero no podía identificar qué era, era de color negro y su silueta era una mancha emborronada contra el fondo de la pared rocosa de la cueva. Tan solo podía distinguir claramente sus brillantes ojos de color azul hielo.

Unos golpes en la puerta le despertaron de mitad de su extraño sueño. Josh apareció con su hija pequeña en brazos para indicarle que ya era la hora de la cena y que estaban esperando a que bajase a acompañarles. Pierre se levantó de la cama y los acompañó escaleras abajo hasta el salón donde la familia se disponía a cenar.

Habían preparado una cena ligera de ensalada, sopa y una tabla de quesos variados. La ensalada estaba muy fresca y todos sus ingredientes vegetales eran frescos y estaba conjugada con frutos secos y pasas, el aliño de aceite de oliva y vinagre balsámico le daban un toque muy sabroso al plato.

Mientras comían Julia se interesó por la vida de su invitado, le comentó que Josh ya le había contado su situación la noche anterior al pedirle su opinión sobre el alojamiento en la casa de la familia. A Pierre no pareció importarle que la mujer estuviese al tanto de su situación, consideraba que cualquier persona en su sano juicio se interesaría por saber un poco sobre el desconocido que fuese a hospedar en su casa. El militar también decidió conocer más a la familia, preguntando sobre el trabajo de la mujer y sus quehaceres habituales.

-Por cierto ¿Ya sabes lo que vas a hacer en el programa?

Pierre se quedó mirando al periodista que le hizo un gesto afirmativo con la cabeza.

-No te preocupes, en esta casa todo el mundo está al día de lo que ocurre en el mundo.

El militar dudó un momento, pero si la mujer sabía de qué iba todo el asunto, debería decir la verdad, si es que la pregunta no era una simplemente una formalidad y ya sabía la respuesta.

-Su marido quiere que forme parte de uno de sus grupos de investigación de campo.

-Interesante ¿a dónde vas a ir?

-No lo tenemos todavía muy claro – interrumpió Josh – los chicos encargados de coordinar a los grupos mixtos no están muy conformes.

-¿Lo quieres meter en un grupo mixto? Pero si él no…

-Sí, pero para mejorar su estado considero que debe interactuar con ellos aunque no los perciba. El problema está en cómo vamos a hacerlo.

-Puede ser un problema, sí, pero supongo que lo resolveréis. Pierre ¿Cómo cazador de Brujas has visto algo interesante en los casos que estudian?

-¡Emmmm! – El hombre intentó ordenar los recuerdos de todo lo que habían mostrado aquella tarde – Bueno, he visto investigaciones sobre especies que ya conocía, algo de incautación ilegal de armas y tecnología no humanas, aunque a decir verdad, las incautaciones de los Cazadores tampoco es que estuviesen dentro de la legalidad, porque se suponen que no existen, bueno, ya me entienden. Josh ¿Los grupos de investigación de campo son militares, especialistas o algo por el estilo? ¿Van armados? Supongo que efectúan la requisa de armas y tecnología para evitar que las utilicen contra nosotros, pero también creo que para enfrentarse contra las posibles amenazas necesitarán hacer uso de algún tipo de tecnología o armamento que les ayude.

-Inteligente anotación. Se ve que eres observador. Sí, utilizamos tecnología y armas, tenemos adiestradores que se encargan de enseñar el funcionamiento y tácticas al personal que trabaja en nuestros grupos. No hay demasiados que fuesen civiles entre ellos, la mayoría tenían trabajos de riesgo y de seguridad, como policías, militares, bomberos y también tenemos algunos médicos en los grupos de campo, pero todos y cada uno de ellos han recibido formación específica por parte de nuestros aliados, incluso han enseñado a personal de laboratorio y científico que tenemos con nosotros a entender los diferentes tipos de tecnología, repararla, y bastantes maneras de poder utilizarla a nuestro favor, incluso de maneras que se salen fuera del ámbito militar y de combate.

-¿No han recibido adiestramiento militar por parte de ninguno de los nuestros?

-Si te refieres como “de los nuestros” a “humano”, no, para nosotros, por naturaleza, todo contacto con civilizaciones inteligentes que aparezcan en la tierra suelen parecernos una amenaza, incluso nuestros aliados cuando hicieron su primera aparición, pero han demostrado que merecen que confiemos en ellos y siempre consultamos con ellos a la hora de tratar los posibles contactos con los que nos enfrentamos. Aparte de nuestros aliados hay más especies pacíficas que viven con nosotros en nuestro planeta, sean o no originarias de él. Nuestros aliados saben cómo tratar con la práctica totalidad de especies que nos vamos encontrando, si no hubiese sido por ellos, algunas veces habríamos metido la pata y creado un conflicto inútil simplemente porque no entendíamos las normas sociales y de comunicación de la otra raza, por eso hemos confiado en ellos a la hora de adiestrar a los componentes humanos de nuestros grupos de investigación de campo.

-Interesante…

La conversación acabó allí, el militar no sabía ya qué decir, no era capaz de confiar en una raza de aliados extraterrestres que podían modificar el pensamiento de los humanos a su antojo, y mucho menos dejarlos que se encargasen de adiestrarlos para el tratamiento con otras razas alienígenas o terrestres, por lo que a Sullivan correspondía, cualquier forma de vida inteligente que no fuese humana era una amenaza en potencia.

La familia y el invitado acabaron la sopa antes de que se enfriase y dieron buena cuenta de la tabla de quesos, dejándola medio vacía. Terminaron la cena con un poco de fruta y Julia se retiró a acostar a las dos pequeñas para que no tuviesen problemas al levantarse por la mañana. Pierre decidió retirarse a su habitación para descansar tranquilamente, la cama era bastante más cómoda que la del hospital y no había dormido a gusto a causa de la tensión de su situación en aquel lugar. Josh decidió pasar un rato más en su despacho dándole vueltas a cómo iba a resolver el problema de la asignación de grupos del militar.

Cuando entró en su despacho y encendió la luz vio sobre su mesa a un pollo marrón de reflejos dorados y su línea de plumas de color rojo sangre que le observaba tranquilamente.

-Hola Josh – resonó en la mente del periodista.

-Hola Maku ¿Cómo ha ido todo? – respondió mentalmente Josh.

The Pollo’s Fury [XXIV]: 7 – Empleado con experiencia previa (I)

El camino en coche desde Santa Fe fue bastante tranquilo. A los ocho de la mañana Josh se había presentado en el hospital a recoger a Pierre, a esas horas el Doctor Duval ya había realizado los arreglos necesarios para que nadie se percatase alguna vez siquiera de la estancia del militar en las instalaciones hospitalarias. Estaban esperando fuera del recinto, junto a la entrada del aparcamiento, y tras una breve despedida hacia el Doctor, Pierre subió al coche del hombre que decía que le iba a ayudar a recuperarse de lo que fuese que le ocurriese a su cabeza.

Durante las cuatro horas y media de viaje los dos hombres apenas hablaron, solamente se escuchó algún comentario sobre el alojamiento del militar en la casa del periodista, que había hablado con su mujer la noche anterior y dio el visto bueno para que se hospedase con ellos mientras lo ayudaban a recuperar los recuerdos bloqueados, por lo demás, Pierre no se interesó en el trabajo que iba a desempeñar en el programa ni en qué estaban enfrascados en aquellos momentos, simplemente decidió relajarse y disfrutar del viaje y de la música de la radio, curiosamente el hombre que le llevaba tenía uno gustos musicales bastante parecidos a los suyos.

La primera parada después del viaje fue la redacción de “La guarida del Hombre Lobo”, aún no habían dado la una de la tarde y todo el equipo se encontraba en la oficina escribiendo guiones, obteniendo información y coordinando a los diferentes grupos de investigación que estaban repartidos por el globo en cada uno de los casos tras los que estaban. La llegada del acompañante de Josh no cogió por sorpresa a ninguno de los empleados, era normal que cuando salía a tratar un Segundo Choque llevase al sujeto recuperado a la oficina para ofrecerle más datos sobre la situación actual de la alianza de los humanos y los pollos. Tampoco se extrañaban de las personas que llevaban por voluntad propia porque sus recuerdos se habían despejado e iban pidiendo más información tras haber descubierto que en su programa se ofrecían datos y noticias que iban especialmente dirigidos a ellos, en concreto, un número de contacto y una dirección para aquellos que habían sido capaces de ver dicha información por primera vez si querían saber más de lo que había ocurrido desde entonces.

Como siempre, el equipo entero se reunió y se hicieron las presentaciones pertinentes entre el desconocido y la gente de la oficina, después se procedía a explicar la situación de la alianza desde el punto de vista actual y a responder todas las preguntas y dudas del invitado, así como darle los datos que el equipo considerase de interés para el visitante, como, por ejemplo, nombres y ubicaciones de pollos que podrían prestarle ayuda o ponerle en contacto con el equipo en caso de que otros medios no estuviesen disponibles, o en un caso extremo, salvarle de una situación de peligro extrema.

Esta vez no fue así.

Tras las presentaciones Josh se apresuró a informar al equipo de la delicada situación mental del hombre, indicando que había unos determinados recuerdos que bloqueaban su mente e impedían que pasase de ser un latente a un capacitado, así como su obvia incapacidad para interactuar y reconocer a sus aliados. No quiso entrar en detalles sobre el evento de dos años atrás y la implicación de Hirado, puesto que el militar se encontraba con ellos; de las aclaraciones se debería encargar el correo electrónico que tenía pensado enviar un poco más tarde para aclararles la situación.

Después dar a conocer el estado excepcional de Pierre, Josh prosiguió con la presentación, dejando clara su intención de que formase parte de los equipos mixtos que encargados de la investigación de campo, de cómo había sido un Cazador de Brujas y su facilidad para aceptar las evidencias que se mostraban ante él, a pesar de ser aún un latente.

Los coordinadores de los grupos de campo no estaban totalmente de acuerdo en la decisión de su jefe. Los grupos mixtos soían llevar la misma cantidad de individuos de una especie como la de otra, y que Sullivan no fuese capaz de percibirlos estaban seguros que resultaría una molestia y una gran pérdida para la capacidad operativa del grupo al que fuese asignado, pues al estar igualados el número de componentes de las diferentes especies, la colaboración entre parejas mixtas resultaba ideal ¿Cómo se suponía que iba a interactuar con su compañero entonces?

En vista de la difícil cuestión y la necesidad de aclarar toda la historia en torno a los recuerdos de Pierre, no le quedaba otra opción que sacarlo de la sala de reuniones. En realidad era bastante fácil, solamente tenía que pedir que saliese todo el mundo y quedarse con los coordinadores de grupo, mientras los demás volvían al trabajo y le mostraban algunos de los casos en los que se encontraban trabajando.

Cuando todo el mundo ya había salido, los encargados de los grupos de campo seguían esperando una respuesta, a ninguno se le ocurría cómo hacer para que el militar pudiese interactuar con su pareja asignada.

A Josh solamente se le ocurría una solución lógica para ello.

El compañero del Cazador de Brujas debería romper el pacto para manipular su mente y hacerle llegar sus pensamientos como ideas que debía valorar, de tal manera que no supiese si eran suyas o de su compañero, para que así pudiese tomarlas en cuenta y decidir si hacer caso al pollo o, por el contrario, si la idea de Sullivan era la mejor, que el pollo le siguiese a él. En realidad era más fácil decirlo que hacerlo, nadie conocía la manera de pensar del militar y cómo aceptaría una intrusión prolongada en su mente. Muy poca gente se percata de un contacto mental, que la mayoría suele confundir con un leve dolor de cabeza o una migraña, según la intensidad de la invasión, pero los humanos capacitados son capaces de distinguir perfectamente la intrusión de la cefalea, y los latentes son un caso especial, al principio creen en el dolor de cabeza, pero poco a poco su subconsciente se va dando cuenta de que algo va mal y expulsa a la mente invasora sin que la persona se percate de qué es lo que estaba pasando en realidad.

El problema residía en cuánto tiempo sería capaz de aguantar el militar la intrusión y no rechazar a la mente de su compañero.

Pierre Sullivan era un caso especial, había estado a punto de conocer la verdad sobre los aliados de los humanos, pero debido a las circunstancias especiales de dos años atrás no debía recordarla hasta que se aclarase todo el asunto de Hirado, por lo que no podía ver ni sentir a los pollos, pero a su vez, necesitaba que fuese capaz de confiar en ellos aunque no fuese capaz de percibirlos, pues de eso parecía depender su paso de latente a capacitado.

Tras un par de horas de conversación la discusión seguía en tablas. Todos tenían razón, Josh en la manera de hacerle confiar en sus singulares amigos, los coordinadores de grupo en cuanto al problema de interactuación entre ellos, y ninguno de los bandos era capaz de encontrar una solución que satisficiera a todas las partes. Cuando llegaron las seis de la tarde decidieron dejar la reunión y seguir al día siguiente. Quizás consultarlo con la almohada trajese nuevas soluciones a la mesa, pero por ahora estaban perdidos.

Josh fue el último que salió de la oficina, acompañado de Pierre. Era hora de volver a casa.

The Pollo’s Fury [XXIII]: 6 – Detalles sutiles (III)

A todos en la redacción tomó por sorpresa las prisas con la que Josh los convocó, y aún más sorprendente les resultó la manera en la que los trató a cada uno de ellos. Primero habló con cada uno en su despacho de manera independiente, haciéndoles preguntas sobre lo que recordaban de la fiesta de su cumpleaños, sobre el regalo, sobre los días previos y posteriores, incluso les hizo leer diferentes noticias de los periódicos online, tal como había hecho anteriormente con Julia, y después de la reunión pedía a cada uno que no contase a los demás sobre lo que habían hablado, porque no quería que las respuestas demás se vieran influenciadas por su propia entrevista.

Tardó unas tres horas hasta terminar de hablar con todos, justo para la hora del almuerzo. Mientras comían, a pesar de que todos coincidían en no recordar qué había pasado en aquellos días, Josh seguía inquieto. Estaba tras algo realmente grande y no se hacía a la idea de a qué se enfrentaba, los compañeros que fueron a la fiesta, al igual que él no recordaban nada, pero otros dos, Juan y Esther, no estuvieron allí, es más, Juan se encontraba con su familia pasando sus dos semanas de vacaciones de verano en Francia, y Esther había ido también dos semanas a Cancún, y al parecer ninguno de los dos recordaba nada de sus vacaciones, es más, al igual que a Josh le había ocurrido con su cumpleaños, sabían que lo habían planeado hacer, pero no sentían haberlo hecho.

De vuelta a la oficina Josh los llevó a todos a la sala de reuniones, a sus seis colaboradores principales a la hora de desarrollar el guión y llevar los casos del programa, todos y cada uno de ellos incapaces de recordar lo que ocurrió durante aquellos días de verano o de leer alguna de las noticias que había encontrado.

El plan estaba claro, necesitaban un procedimiento, algo similar a lo que había hecho Josh para llegar a sus conclusiones, como mínimo para acumular material que supiesen que existía pero que no pudiesen reconocer, era el caso más increíble que jamás se le había planteado al equipo, era como ser un niño y salir a cazar hadas o duendes, a excepción de que los duendes son los que no se dejan ver por los humanos y las hadas suelen ser confundidas con luciérnagas.

Debían hacer como había hecho Josh, identificar cambios sutiles, forzarse a centrar la atención, incluso en sus propios movimientos involuntarios, básicamente, estar siempre concentrado y enfocado en lo que estaban haciendo, incluso pidió a todos los que tenían hijos o sobrinos que les preguntasen sobre “lo que pasó en verano y los mayores no recuerdan”, que anotasen todo la información que les pudiesen dar, que si los niños sabían escribir, que se lo dejasen por escrito, que les hiciesen dibujos, cualquier cosa que fuese necesaria para diferenciar y comparar lo que ellos entendían y lo que los pequeños les transmitieran. En muchas investigaciones daban palos de ciego hasta encontrar la información que necesitaban, pero esta vez se sentían realmente ciegos y atados de manos y no ser capaces de acertar a coger la pieza de fruta que sabían que estaba justo frente a ellos.

Los descubrimientos del director del programa motivaron superlativamente a sus compañeros. Tras dejar aquella tarde las oficinas del estudio todos buscaron fotografías de aquellos días olvidados, incluso fueron más allá, pidieron imágenes a amigos, vecinos, familiares, pero siempre estando ellos presentes para detectar esas anomalías de la percepción que a todo el mundo parecían escaparse. Preguntaron a sus hijos, sobrinos, hijos de los vecinos. Su excusa era simple, querían hacer un especial de cómo entendían los niños el mundo de los monstruos y los fantasmas, lo sobrenatural, si creían en ello o no, si les daba miedo. Algunos padres tenían reparo en dar permiso, no querían que sus hijos tuviesen pesadillas a causa de las entrevistas, otros niños se negaban a hablar de monstruos porque les daba miedo, pero pronto descubrieron que al preguntar por “los seres que los niños conocían y no hacían recordar a los padres”, todos los pequeños daban su consentimiento para hablar con ellos, aunque sus padres no entendieran qué querían decir con aquella frase.

La manera de proceder con los niños era muy sencilla. Se tomaba una grabadora, se le preguntaba sobre los días de verano que los mayores no recordaban y se dejaba todo grabado, a su vez el entrevistador tomaba notas de todo lo que decía el niño y se le pedía que hiciese un par de dibujos. Todos solían quedarse bastante extrañados de sus resultados, apenas tomaban dos páginas de notas, cuando en realidad con los niños se pasaban hablando en torno a una hora, incluso las hojas de los dibujos aparentaban estar en blanco ante sus ojos. Poco a poco se iban dando cuenta de cómo sus sentidos les fallaban, cómo al escuchar ciertas palabras sus oídos las ignoraban y sus manos dejaban de escribir, así su método se fue perfeccionando, las anotaciones que hacían se volvieron más extensas, pero llenas de huecos vacíos que debían ser rellenados. Fueron tres semanas intensas de recopilación y toma de datos, grabaciones con cortes que dejaban de oír a pesar de que los procesadores de sonido les indicaban que allí había algo, aunque fuese ruido; tres semanas de clasificación de información que solamente podían presentir; tres semanas de acumulación de imágenes que eran incapaces de apreciar, estaban estudiando fantasmas que no podían percibir, pero estaban seguros de que existían. Les resultaba curioso cómo podían entender todas las etiquetas y nombres de archivos que colocaban a la información recopilada, pero cómo no podían comprender el contenido de los mismos, era lo único que les permitía seguir el trabajo de un día para otro y poder encontrar lo que estaban buscando.

Al cabo de un mes tenían información suficiente para saber que lo que había ocurrido no era simplemente grave, tenían información de sus círculos familiares y amigos, se habían puesto en contacto con los reporteros e investigadores habituales del programa que residían fuera del país, de los que también habían recibido una gran cantidad de información de personas cercanas, de periódicos extranjeros, fotografías de aquellos días… de todos los lugares del mundo había llegado información que les resultaba imposible de percibir.

No sabían que pensar, toda teoría parecía descabellada, habían pensado que podría haberse tratado de un experimento militar que se había salido de madre, una catástrofe natural, una intoxicación vírica, tal vez de esporas o de hongos, lluvia con agua contaminada, químicos en el aire, confabulaciones secretas para dominar el mundo… cualquier explicación simplemente parecía no ser la correcta.

A las seis semanas del descubrimiento del la nota en el libro se inauguró la nueva temporada del programa. La tónica general del primer espacio de la nueva etapa fue la de hacer una retrospectiva de las etapas anteriores y del nuevo enfoque que iba a tener la nueva temporada, y fundamentalmente se dedicaron a hablar de un caso muy especial que les llevaría la temporada entera, que, fuera del desarrollo habitual, de tratar un solo tema por edición, y otras veces, a llevar varios reportajes e investigaciones en la misma emisión, todas las semanas dedicarían un tiempo al caso tan excepcional que estaban investigando, empezando ese mismo día. Al principio y final del programa, y antes y después de la publicidad hicieron un llamamiento muy sencillo, mostraron en pantalla dos de las fotografías de la fiesta de Josh en antena y solicitaron al público que todo aquel que supiese identificar o definir qué se mostraba en aquellas fotografías, llamase al programa, porque su ayuda era fundamental.

El programa era grabado y no se emitía en directo, pero la cadena y el contestador de la redacción recibieron durante la retransmisión y el día siguiente cientos de llamadas, todas y cada una de ellas quejándose de la estúpida broma que habían llevado a cabo en la emisión de la noche anterior con respecto a mostrar dos imágenes en blanco para que la gente identificase qué había en ellas, escuchar tantas quejas del público no hizo sino bajar el ánimo al equipo y replantearse si habían expuesto correctamente el caso ante el público. Ellos mismos sabían que eran incapaces de ver qué había en las fotografías, aunque el maltrato moral que estaban sufriendo con todas aquedas llamadas se disipó cuando uno de los compañeros encargados de atender los mensajes reprodujo a todo volumen una de las llamadas que había recibido.

Hola, me llamo Robert Duval, verán llamo por lo de las fotografías del programa, trabajo en un sanatorio mental en Santa Fé y desde hace un par de meses tengo a un paciente en tratamiento con graves crisis de ansiedad, las padece cada vez que alguien hace referencia a vacaciones o verano, no sé si tendrá algo que ver con ustedes, quizás sea una tontería, pero anoche estaba en la sala de televisión cuando me llamó desde su habitación, bueno, la cosa es que estaba en mitad de otro ataque, y lo saqué al pasillo para que ventilase, de casualidad estábamos pasando frente a mi cabina cuando aparecieron sus fotografías en el programa y se puso a gritar como loco, no paraba de decir que ustedes lo sabían, que se habían dado cuenta de que algo estaba fallando en el mundo. Le pregunté si sabía que había en las fotos y me dijo que había gente disfrazada de romanos en una piscina, también me dijo que no era eso lo que querían saber, pero que no podía decírmelo a mí…

El hombre del mensaje se quedó en silencio durante un par de segundos y suspiró.

“¿Saben? Mejor lo dejo, olvídenlo, es una tontería, no sé por qué estoy llamando, está claro que el hombre no está bien de la cabeza y que eran una par de fotografías en blanco. Lo siento mucho, no sé en qué estaba pensando, pero me al principio me había parecido buena idea por el cambio en su actitud tan repentina. Lo siento.”

The Pollo’s Fury [XXII]: 6 – Detalles sutiles (II)

Aún habiéndose acostado a las cinco de la mañana, la mente de Josh le hizo despertarse a las ocho, solamente había dormido tres horas, pero la incertidumbre y la emoción que le rondaban tras haber realizado aquellos descubrimientos por la noche le obligaban a estar despierto y a máximo rendimiento hasta que consiguiese poner a su equipo y a su mujer al tanto de la situación actual. Justo al levantarse volvió a recapacitar sobre los hallazgos ¿los habría soñado? ¿Estaría tan cansado que pensó que realmente estaba pasando aquello?

Se vistió y bajó hasta el despacho. El libro seguía en el escritorio, donde lo había dejado el día anterior, sobre él estaba el sobre con la críptica carta que se había escrito a sí mismo desde en el pasado para indicarle que iba a olvidar algo importante, así que al menos no había soñado una parte. Volvió a sentarse frente al ordenador y esperó a que se iniciase, de nuevo buscó las fotografías de las fiestas de su cumpleaños, pasando de nuevo una tras otras las carpetas y analizando las fotografías que aparecían. Al seleccionar la carpeta de su último cumpleaños volvió a pasar, seguía sin poder fijarse en ellas.

-¡Cari! ¿Has desayunado ya? – En ese momento Julia asomó la cabeza por la puerta del despacho – ¿No te has levantado muy pronto para ser sábado?

Josh se quedó mirándola fijamente, deleitándose con su eterna sonrisa, que podía pasar de ser de una mueca sutil a un gesto capaz eliminar todas las dudas y las penas con solo detenerse un segundo a contemplarla. Por su cabeza pasó la idea de enseñarle los descubrimientos de la noche anterior, luego pensó que mejor no preocuparla, y al final decidió que sería mejor enseñárselo, porque como decía la carta, ella, al igual que él, sería capaz de recordar.

-¡Hola! No quería despertarte, pero es que después de lo de ayer he tenido un sueño muy ligero.

-¿A qué hora te acostaste?

-A las cinco.

-¿Y te has levantado tan pronto? ¿Estás preocupado por algo?

-Más bien expectante ¿puedes venir un momento? Me gustaría que vieses algo que he encontrado.

Su mujer asintió y se acercó al escritorio, se quedó de pie junto a él.

-Vale ¿qué es?

-¡Esto! – Josh señaló a la pantalla, directamente a la zona donde estaban las fotos que sabía que estaban allí pero que no podía percibir.

-Estás de broma ¡Ahí no hay nada! – Increpó Julia suavemente mientras le daba un pequeño golpecito en el hombro

-Eso es lo que he descubierto. En realidad hay algo. Mira.

El periodista dejó su mano izquierda a la vista mientras claramente con la mano derecha tomaba el ratón, lo desplazaba sobre la carpeta del último cumpleaños.

-¿Ves lo que hago?

-Sí, estás sobre la carpeta de fotografías de la fiesta de este año, pero ya la tienes abierta y no hay nada.

-Espera, mira esto antes – Josh seleccionó la carpeta del año anterior y aparecieron las fotografías en pantalla – ¿Qué te parece?

-Son las fotos del tu fiesta del año pasado

-Bien, ahora estate muy atenta a la pantalla, voy a hacerlo muy despacio.

Lentamente el periodista desplazó el cursor del ratón sobre la última carpeta, y cuando estuvo seguro de que su mujer estaba prestando toda su atención a la pantalla la seleccionó.

-¿Qué ha sido eso? – Julia se sobresaltó.

-¿Qué has visto?

-Has marcado la carpeta y han aparecido las fotos, pero, es como si…

-Es como si después de verlas hubiesen desaparecido delante de tus ojos, bueno, más bien, es como si te hubieses dado cuenta de que siguen delante de ti, pero por alguna razón eres incapaz de seguir viéndolas o de retener en tu memoria su contenido.

-Sí, es algo así – Julia se arrodilló hasta dejar sus ojos a la altura de los de su marido – ¿Cómo lo has averiguado?

-Anoche no podía dormir pensando en lo del libro y la carta, y pensé que tendría que haber algo más. Al principio no vi las imágenes, y sigo sin verlas, pero me di cuenta que en la barra del explorador ponía que había varias en pantalla, entonces empecé a preguntarme si era algo que solamente nos pasaba a nosotros o a alguien más. La carta decía que había más gente, así que al final descubrí que hay otras cosas que no puedo ver, y que no creo que estén relacionadas directamente con nosotros, como el libro y las fotografías de la fiesta.

-Me estás asustando.

-Tranquila ¿Sabes? Empiezo a creer que es carta es verdadera, que la escribí yo y que de verdad hay mucha más gente que ha olvidado cosas.

Josh buscó su agenda de notas y cargó desde el historial de navegación web una de las páginas de los periódicos que visitó la noche anterior. Se guió por sus anotaciones para encontrar una de aquellas noticias que fue incapaz de leer, se aseguró de que la noticia se mostrase al principio de la pantalla y que justo debajo hubiese otras visibles, si funcionaba su idea, la convencería de que estaba tras algo gordo.

-Está bien. Léeme la noticia que se encuentra en la parte superior izquierda de la página ¿Serás capaz?

-¿Estás tonto? ¡Claro! Mira – Julia se acercó un poco a la pantalla – dice: “Evitado nuevo ataque terrorista a los yacimientos petrolíferos de Irán” ¿Sigo?

Josh puso un dedo sobre la pantalla, justo en la posición del encabezado de la noticia. El dedo quedaba justo a mitad.

-Te he dicho la de la parte superior izquierda, no la del centro de la página.

Su esposa se quedó con la boca abierta.

-¿Qué? Espera, espera…. – Julia, divertida, zarandeó el hombro de su marido e intentó forzarse para leer lo que se encontraba justo por encima de su dedo.

Josh se mantuvo callado durante un rato, esperando a que su mujer le dijese algo.

-¿Y bien? ¿Puedes decirme qué pone?

Julia suspiró profundamente y negó con la cabeza.

-No puedo ¿Qué me pasa?

-Creo que es lo mismo que nos ocurre con las fotografías.

-¿Y qué vas a hacer?

En ese momento entraron sus dos hijas, aún en pijama, pidiendo el desayuno, no eran pocas las veces que sus padres se habían preguntado cómo les costaba tanto levantarlas entre semana para ir al colegio y cómo ellas solas eran capaces de levantarse temprano los fines de semana. Decidieron continuar la conversación durante el desayuno.

-¿Entonces qué vas a hacer? – Preguntó Julia mientras se encontraban sentados a la mesa desayunando junto a sus dos hijas.

-Estoy por llamar a los demás y plantear el caso para el programa. Si como dice la carta, a ellos también les ocurre lo mismo, creo que tenemos lo que nos hacía falta para relanzarlo, o hacer que se hunda del todo.

-Lo dices por los que no podrán recordar nada.

-Exacto, si conseguimos llegar a la gente que se dan cuenta que no recuerdan, es posible que conseguiremos seguir adelante, si no conectamos con ese público, creo que se acabó.

-Papá ¿Hablas de la gente que se acuerda de lo que pasó en verano?

La pareja se quedó boquiabierta mirando a Marta, la hija mayor los acababa de interrumpir, sus padres le habían enseñado que no se debe interrumpir a la gente mayor a no ser que se vaya a decir algo realmente importante, que no estaba bien molestar, pero que a veces los mayores se olvidan de que los niños también son personas y a muchas veces son capaces de decir cosas mucho más inteligentes que sus mayores, que creen llevar siempre la razón.

-¿A qué te refieres? – Su padre le devolvió la pregunta con tono intrigante.

-A lo que pasó este verano. Ibais a olvidarlo y luego recordarlo poco a poco ¿Os acordáis ya?

Josh se giró hacia su hija y la miró muy fijamente.

-No ¿Tú te acuerdas?

Su hija asintió, así como la pequeña Laura que se encontraba junto a ella.

-¿Vosotras dos? ¿Cómo es posible? ¿Vosotras sí y nosotros no?

Marta se pensó un momento la respuesta antes de empezar a contar a su padre lo que sabía.

-Casi todos los niños se acuerdan de lo que pasó, algunos todavía no, pero cada vez se acuerdan más, son los padres los que no se acuerdan y muchos no van a acordarse nunca.

-¿Cómo sabéis eso?

-Nos lo dijiste tú – Replicó la pequeña Laura.

-Sí – continuó Marta – También dijiste que no te contásemos nada hasta que tú empezaras a acordarte de lo que había pasado.

-¿Y qué más? – La intriga de Josh crecía por momentos.

-¿Has visto ya la carta? ¿La que guardaste en el libro?

Josh asintió.

-¿Qué pone?

-Que la había escrito yo, que iba a perder la memoria y que mucha gente también.

-¿Nada más?

Josh negó con la cabeza. La niña se entristeció.

-Papá, no puedo contarte más hasta que puedas leer el resto de la carta.

-Entonces es verdad que hay algo más que no puedo ver.

Las niñas asintieron.

-¿Puedo saber quién provocó esto?

Esta vez las niñas negaron con su cabeza.

-Si te lo decimos te pasará como con la carta y no te darás cuenta de que te lo hemos dicho.

El periodista miró a su mujer que se había quedado todo el rato callada, viendo como se desarrollaba la conversación, sin saber qué decir o qué hacer, una cosa es que nadie recordase lo que había pasado y otra muy diferente que sus hijos supiesen más que ellos y por algún motivo no se lo contaran. Cualquier otro padre les habría castigado hasta que se decidiesen a hablar, pero a lo largo de su carrera como investigador de fenómenos extraños se había encontrado con muchos casos que eran falsos, montajes y tenían una explicación lógica y plausible, sin embargo, todavía conocía otros tantos en los que debía seguir indagando y mantener su mente abierta para encontrar una explicación, porque aún no la había, y este, estaba claro que era uno de ellos, tal como indicaba la carta que se había enviado a sí mismo.

Dio por terminado el desayuno, se levantó y abrazó a Julia, diciéndole al oído que no se preocupase por las niñas, que todo iría bien y conseguirían averiguar qué es lo que se encontraba detrás de todo aquello que se estaba empezando a desvelar, entonces se dirigió a su despacho para llamar a todos sus colaboradores y convocar una reunión de emergencia en la redacción del programa.

The Pollo’s Fury [XXI]: 6 – Detalles sutiles (I)

Encontrar aquella extraña carta que aparentaba ser del pasado y haber sido escrita por él mismo, guardada en el libro que supuestamente había recibido por su cumpleaños y luego había vuelto a esconder no dejó dormir a Josh aquella noche. Lo primero que le vino a la cabeza es que aunque el libro hubiese estado escondido debería haber algo más referente a su cumpleaños, como alguna que otra fotografía de la fiesta, así que al final se dejó vencer por el insomnio y se dirigió al despacho a buscar imágenes de aquel día tan señalado.

El primer lugar donde buscó fue en la memoria de la cámara de fotos. Le gustaba tener recuerdos de aquellos momentos especiales, pero siempre había sido un poco vago  para guardar aquellas imágenes en el ordenador. Cuando encendió la cámara el primer mensaje que apareció en la pantalla digital fue “<Memory Empty>”, lo que indicaba, o que bien había borrado todas las imágenes, o que ya las había pasado al disco del ordenador.

Encendió el PC y esperó a que terminase mientras tamborileaba los dedos contra la mesa y seguía dándole vueltas en su cabeza a lo extraño de la situación. Una vez que el sistema se había iniciado lanzó el buscador del sistema para intentar encontrar las fotografías de aquel día. Solía clasificarlas en carpetas por eventos o por meses, incluyendo también el año. Tecleó “cumpleaños Josh” y a continuación respiró profundamente antes de pulsar la tecla “Intro”. Solo unos segundos le separaron del resultado. En la pantalla aparecieron los resultados de su búsqueda: trescientas cuarenta y siete fotografías repartidas en siete carpetas diferentes.

Empezó a seleccionar las carpetas una por una, empezando por la más antigua. Al hacer click sobre ella se mostraron a su lado las fotografías de aquella fiesta. La habían celebrado en su casa anterior, antes de mudarse, allí no tenían jardín ni piscina, y todas las imágenes eran de una pequeña fiesta en la terraza de la antigua vivienda.  Pasó a la siguiente, al seleccionarla aparecieron fotografías de una fiesta sorpresa que le habían preparado sus amigos y compañeros de trabajo en el chalet de uno de ellos, estaban todos vestidos de blanco y con collares hawaianos. Era la ventaja de cumplir los años a mitad del verano, las fiestas eran más distendidas, relajadas y solía haber piscina, barbacoa o cualquier otra locura que se permitiese hacer en verano.

Continuó con las carpetas de los siguientes años: La fiesta karaoke en casa de su hermano, la de piratas en la casa nueva, la de alienígenas y hombres de negro, la fiesta alemana, y por fin, la fiesta romana que habían planeado para aquel año. Seleccionó la carpeta y aparecieron las fotografías.

No las vio.

Sin embargo, al elegir la nueva carpeta se fijó en que la pantalla había cambiado. Volvió a pasar a la carpeta anterior, y reaparecieron las fotografías de la fiesta alemana. Seleccionó de nuevo la carpeta de ese año y se cargaron las imágenes.

Seguía sin verlas.

Aunque no era eso exactamente, por alguna poderosa y extraña razón se había dado cuenta de que las fotografías se habían cargado, pero para él era como si no tuviese voluntad de prestarles atención. Se fijó en la barra de estado en la que pudo leer el texto “73 de 347 imágenes”, lo que indicaba que dentro de aquella carpeta estaban las fotografías, pero era incapaz de retener su mirada sobre ellas durante siquiera un segundo, y que aún forzándose para fijarse en el contenido de alguna de ellas era incapaz de retener un solo detalle de lo que mostraban. Quizás era a eso a lo que se refería la carta que había encontrado en el libro. Sabía que las tenía frente a él, en la pantalla, pero no podía mantener en su memoria ni un solo ápice de lo que se veía reflejado en ellas. Estaban totalmente a la vista, pero si no fuese porque estaba seguro de que las tenía frente a él, ni si quiera se habría dado cuenta de que estaban allí.

Seleccionó la carpeta y la copió todo el contenido a una memoria portátil. Antes de desconectarlo se aseguró de que la barra de estado indicaba que las fotografías se habían copiado correctamente. Tenía sueño, pero aún le seguía picando la curiosidad, pues no dejaba de rondarle por la cabeza que tenía pistas a la vista que era incapaz de percibir. Tenía la carta que no recordaba haber escrito y que le decía que no se iba a acordar, las fotografías que era incapaz de ver y estaba seguro de que debería haber algo más que pasase fuera de su atención, pero no era capaz de atinar cómo encontrar las pistas si ellas se escapaban a su percepción.

Tras cinco minutos mirando la pantalla sin tener ninguna idea dio un porrazo sobre la mesa, si al menos tuviese algún registro de lo que pasó aquellos días, tal vez podría saber qué partes eran importantes y cuáles no, porque se vería forzado a ignorarlas con respecto a las que carecían de algún valor para responder todas las incógnitas que le taladraban el cerebro. Un registro… un registro… ¿Si pudiese hacer un llamamiento a través del programa para la gente que era capaz de ver estas pistas? Según decía la carta, ese tipo de personas existían ¿Recibiría alguna respuesta? Un llamamiento sobre cualquier noticia extraña y sobre lo que pasó en aquellos días de verano.

“¿Pero es que acaso soy tonto?”

Fue lo que pasó por la cabeza de Josh, noticias, los periódicos son un registro de noticias almacenadas y clasificadas por fechas. Abrió el navegador web y tecleó las direcciones de varios periódicos con publicaciones online, navegó directamente a la hemeroteca virtual de cada uno de ellos, dirigiéndose a las publicaciones que coincidían con la fecha de su cumpleaños. Empezó a leer poco a poco cada una de las páginas, desplazándose lentamente hacia abajo. No parecía haber nada que se le estuviese escapando.

Respiró hondo, se había pasado la última hora ojeando las noticias antiguas y no había encontrado nada que se le pudiese haber pasado por alto. Se estaba empezando a rendir, quizás el haberse dado cuenta de que no podía ver las fotografías había sido pura casualidad. Volvió a levantar la mirada hacia la pantalla y se quedó mirándola fijamente. No podía leer ninguna de las noticias de las que allí se estaba mostrando. Le había vuelto a pasar, tenía delante de sus narices los indicios que necesitaba para responder a sus dudas y era incapaz de darse cuenta de que estaban frente a él. Había pasado cada una de las páginas mirándolas por encima y no se había dado cuenta de que había pasado por alto ciertas noticias.

Decidió volver a empezar, leer una por una las noticias, o al menos los encabezados para comprobar si era capaz de leerlos o no. No tardó apenas cinco minutos en encontrar la primera noticia que era incapaz de leer, estuvo a punto de pasarla por alto, pero justo en ese momento se dio cuenta que al desplazar la página había girado la rueda del ratón más que las veces anteriores. Hasta su cuerpo le estaba forzando a pasar por alto las evidencias que se le presentaban ante sus ojos. Continuó leyendo los titulares, anotando cuidadosamente cuántos era incapaz de leer, o más bien, de retener en su memoria, no estaba seguro de cómo funcionaba, quizás su cerebro estaba filtrando las noticias en cuanto las veía o quizás ni siquiera eran capaces de pasar a la memoria a corto plazo aunque fuese capaz de leerlas, pero no le importaba, solamente sabía que pasaba algo raro. Siguió leyendo, prestando atención a cada centímetro de las páginas, forzándose a mirar, a estar seguro de no dejarse ningún resquicio sin identificar.

Tras tres agotadoras horas había conseguido un registro bastante completo del número de noticias que no había podido leer, así como la página y publicación a las que pertenecían. Las dudas seguían rondado por su cabeza, pero ahora estaba seguro de que había algún motivo muy poderoso para no ver lo que estaba pasando. Al principio pensó que quizás el asunto solamente tenía que ver con su familia, pues la carta y las fotos le pertenecían a él y a Julia también parecía afectarle, sin embargo, que en distintos periódicos de diferentes ideologías y de distintas agencias también existiesen puntos en los que no podía centrar su atención y ni siquiera reconocer o retener un solo detalle de su contenido le hacían pensar que estaba ante algo muy grande. La carta podía decir que era un problema mayor, que afectaba a todo el mundo, no obstante, podía ser una mentira, pues el contenido era bastante inverosímil a pesar de estar cuidadosamente escrito con su propia letra y redactada con sus propias expresiones.

Tuvo el impulso de despertar a su esposa y pedirle que intentase leer todas las páginas que él no había podido, pero eran ya las cinco de la mañana y se merecía un descanso, y también él, que no había conseguido pegar ojo, pero ahora, después del trabajo agotador y los indicios encontrados, estaba preparado para conciliar el sueño. Subió a la habitación y se detuvo un momento a mirar a su mujer que dormía a pierna suelta antes de volver acostarse. La besó en la mejilla y pensó que cuando se levantara le pediría el favor. Fue justo antes de terminar de quedarse dormido cuando pensó que como ella también parecía no ver las pistas,  sería mejor que siguiera las indicaciones de la carta y probase a ver si sus compañeros del programa también tenían el mismo problema. Si así resultaba ser, estaba seguro de haber encontrado el caso que haría recuperar la audiencia de “La guarida del Hombre Lobo” o que haría que se hundiese hasta ser cancelado antes de tiempo.

The Pollo’s Fury [XX]: 5 – Alta médica (III)

-Me alisté en el ejército tras la muerte de mis padres.

-Perdona que te interrumpa ¿Podrías decirme qué les pasó a tus padres?

-Mi padre murió por un infarto y mi madre había muerto unos años antes por cáncer de mama. Yo era hijo único y mis padres también lo eran, así que tras su muerte no me quedaba ningún tipo de familia. Por aquella época acababa de terminar los estudios, había vuelto a casa y me había separado de mis amigos de la universidad. No tenía trabajo y no sabía qué hacer con mi vida, así que no sé de dónde me vino la idea, pero me pareció buena idea lo de alistarme. Cuando me aceptaron me asignaron a Santa Fe. Nací en un pueblo cercano y había estado ya varias veces, así que conocía algo la ciudad. Aquí el estado me dio una casa en un barrio para militares, allí toda la gente estaba relacionada con el ejército de una manera u otra, lo llamaban popularmente el “barrio de los animalitos”, porque todas sus calles tenían nombre de animal.

-Josh- el médico interrumpió – ese barrio.

-¡Calla! – inquirió al doctor – Pierre, sigue, cuenta todo lo que recuerdes, no omitas detalles, parezcan o no reales, aunque parezcan absurdos.

-En la base conocí a Elena, rubia y muy guapa, ella era administrativa y empezamos a salir.  Al poco tiempo de estar saliendo se quedó embarazada y nos fuimos a vivir juntos, y luego nació nuestro hijo, Kevin. Las cosas nos iban bien, pero con nuestras pagas íbamos bastante justos para llegar a fin de mes, y queríamos ahorrar para poder tener una casa propia, que fuese mejor y que no fuese cedida por el gobierno. Los sueldos eran establecidos por el ministerio, y en el ejército no puedes pedir un aumento, para ganar más tienes que subir de rango, y subir de rango requiere de ciertos requisitos y pruebas. No todo el mundo está capacitado para escalar en la jerarquía, aún así hice varias pruebas, pero no conseguí ninguna promoción. Fue entonces cuando los cargos superiores me hicieron una proposición.

-¿Qué tipo de proposición? – Josh preguntó, más bien para darle tiempo a ordenar sus pensamientos que por curiosidad, ya que conocía la respuesta.

-Me ofrecieron formar parte de un nuevo cuerpo especial. Tenía un gran sueldo, la condición era que no podía filtrar ningún tipo de información, todo sería secreto, ni siquiera Elena podía saber a qué me dedicaba. Hasta después de mucho tiempo formando parte del nuevo cuerpo no supe a qué se dedicaba exactamente.

-La compañía de Investigación de Vida Exótica.

-Exactamente, solo que por aquel entonces se nos dijo que éramos los Cazadores de Brujas, que era el nombre en clave. Allí empezamos un nuevo tipo de instrucción para luchar en condiciones extremas. Nuestra principal misión sería dar soporte al equipo científico y protegerlo, nunca nos dijeron a qué tipo de situaciones nos enfrentaríamos, pero eran entrenamientos bastante extraños. En las maniobras de las compañías de tierra era normal que tuviésemos que cargar con el equipo completo, pero en las que hacíamos nosotros teníamos que llevar además trajes especiales, de protección biológica, con bombonas de oxígeno, gafas térmicas, tásers, munición tranquilizante y hasta nuestras armas tenían leves modificaciones, incluso en algunas ocasiones llevábamos peso extra para fortalecernos aún más. No fue hasta nuestra primera misión real que supimos para qué fue creada la compañía.

-¿Qué pasó?

-Varios meses después de mi traslado nos avisaron un día a primera hora de la noche, una llamada de emergencia. Teníamos que estar en la base en menos de una hora para prepararnos y partir. Cuando estábamos en el aire fue cuando nos dijeron para qué nos habían estado preparando.

-Así era imposible que nadie se echara para atrás.

-Así era. En el avión se nos explicó que la compañía había sido creada para investigar y entrar en contacto con vida extraterrestre y otras formas de vida terrestres no estándar. Era a lo primero que nos teníamos que enfrentar, un grupo de gusanos pétreos que se habían acercado demasiado a las zonas habitadas desde los márgenes del norte del Sáhara.

-¿Gusanos pétreos? – Robert interrumpió.

-Son como los gusanos normales a excepción que miden algo más de medio metro de diámetro, unos quince o veinte de longitud y su piel es gruesa, tal que a la vista parece piedra y es tan dura como la misma.  – Aclaró Josh.

-¿Sabe lo que son? – el militar se sorprendió de que conociese a tales criaturas

-Ya te he dicho que tenemos aliados y que nos dan información, se ve que no has visto el programa últimamente, ahora nuestros reportajes son de casos reales, ya conocemos a bastantes criaturas terrestres bastante peculiares ¿Cuando empezasteis a verlo?

-Fue después de la misión de los gusanos. Cuando nos explicaron de qué se trataba muchos pensaban que era una broma pesada, algunos compañeros se creyeron que era una especie de simulacro, y otros optamos por pensar que en el alto mando alguien se había vuelto loco. Cuando nos soltaron aún de madrugada nos encontramos en las afueras de una pequeña ciudad árabe que estaba siendo devorada por una veintena de gusanos gigantes. Ya había otro grupo de militares haciéndoles frente. Sus uniformes e identificaciones eran como las nuestras, pero o los conocíamos de nada, luego nos enteramos de que había más Cazadores en ejércitos de otros países. Cada ejército tiene sus propios equipos, pero todos responden a un mando común de la OTAN. A los del otro equipo no los podía reducir, parecían que no sentían el impacto de las balas ni el calor de los lanzallamas. Tampoco se nos permitía el uso de granadas o explosivos, así que no teníamos ni idea de cómo hacer para enviarlos de vuelta al desierto.

-Pero al final lo resolvisteis ¿No? Usaríais el sonido.

El militar suspiró y asintió

-Sí, pero no fuimos nosotros, nuestro teniente acabó utilizando un dispositivo sónico de alta potencia, era como un mp3, solo que tenía un altavoz con un volumen altísimo. El sonido agudo que utilizó me dejó los oídos zumbando durante tres días.

-¿Qué pasó luego?

-Bueno, aquella misión era una prueba, no era difícil, pero la utilizaron para cribar a aquellos que estaban preparados para formar parte de la compañía y a los que no lo estaban. Algunos de mis compañeros se quedaron en blanco, totalmente parados al ver a aquellos bichos enormes, a ellos los echaron, no sin antes haberles quitado sus recuerdos sobre las últimas horas y haberles implantado otros nuevos. Después de la criba empezó la instrucción real. Nos informaron sobre especies terrestres, extraterrestres, armamento y tecnologías incautadas y otras humanas experimentales. También hicimos bastantes misiones, pero luego empiezan las lagunas.

-Cuenta todo lo que te sea posible recordar, no te preocupes.

-Las lagunas empiezan hace unos dos años. Sé que tuvimos una época de ajetreo, pero lo siguiente que recuerdo es que meses después me desperté de un coma en un hospital. Tenía los seis o siete últimos meses perdidos, y lo poco que recordaba parecía no ser real, ni mi esposa, ni mi hijo, ni el alistamiento. Los médicos que me vieron no fueron capaces de diagnosticar qué me sucedía, pero todos estaban de acuerdo en que el barrio donde viví no había existido nunca y que mi mujer y mi hijo tampoco eran reales, a  pesar de que llevaba una foto de ellos en mi cartera. Me dijeron que cuando me encontraron fue porque una llamada anónima les había avisado para que fuesen a recogerme. Tenía lesiones y algunas quemaduras leves, pero nadie supo decirme qué me las había producido, aunque cuando me desperté ya estaba recuperado. Por la parte de mis recuerdos, nadie supo decirme qué me pasaba, alguna vez llegué a suponer que incluso podían ser implantados, incluso en las redes sociales las fotos de mi familia habían desaparecido, pero esa fotografía en mi cartera me decía que no, que yo estaba en lo cierto, y nunca me rendí. Me dieron el alta, pero me dejaron un tratamiento de ansiolíticos, porque después de despertar de vez en cuando me daban ataques de al acordarme de estas cosas. De vez en cuando tengo que ir a una revisión para ver si ha habido algún cambio en mi estado, pero nadie sabe porqué recordaba cosas que los demás no.

-¿No intentaste volver al ejército?

-Sí, intenté volver, pero por alguna razón nadie me reconocía ni me recordaba, ni a mí, ni a Elena, y tampoco se sabía nada de los Cazadores de Brujas, eso era obvio, porque era un cuerpo secreto. En los últimos años han salido convocatorias de nuevas plazas para alistarse, pero nunca me han cogido. Tampoco sé por qué tengo una paga vitalicia que en ninguna administración han sabido decirme de dónde viene, es más, no aparece ningún registro de que la tenga, pero la tengo, así es cómo he podido seguir viviendo con tranquilidad durante este tiempo.

-Fascinante, parece que nuestros aliados han atado muy bien los cabos, aunque conociéndolos, no me extraña nada.

-¿Y ahora qué? – El militar se quedó callado, mirando fijamente al periodista.

-El Doctor y yo tenemos que hablar. Sabemos que tus alteraciones de memoria son producidas por nuestros aliados, y también que me ha sido encomendado que te ayude a encauzar tus recuerdos para que no vuelvas a sufrir un Segundo Choque, así es como llamamos al bloqueo. Si nos disculpas, saldremos un momento para decidir qué opciones son viables y cuáles no.

-De acuerdo, hagan lo que crean necesario. – Pierre aceptó sin remisión dejar su destino en manos de aquellos dos hombres, pues sentía que no le quedaba más remedio.

Josh y Robert salieron de la habitación y se quedaron en la puerta. El visitante volvió a colocar a la vista su identificación, así nadie repararía en la conversación de los dos hombres.

-Josh, ese barrio… ¿es?

-Sí, es precisamente ese.

-¿Y qué tiene que ver Hirado con todo esto?

-Es una suposición, pero conociendo los datos que me ha dado es posible que no me equivoque mucho. Me dijo “que no llegó a tiempo”, lo que significa que él venía con los refuerzos que llegaron aquel día, y que por un casual él formaba parte del grupo que tenía que acudir a Santa Fe, es muy posible que fuese el líder, pero claro, nadie se esperaba, ni siquiera ellos, que todo empezase antes de la hora límite. No sabemos por qué se adelantaron los acontecimientos ¿la llegada de los pollos los asustó? ¿Cambio de planes a última hora? ¿Plan B? Ni idea, pero por suerte solamente se adelantaron en Santa Fe, y aún así el barrio entero quedó destruido y la compañía entera de los Cazadores de Brujas que se encontraba allí también fue arrasada.

-Toda no.

-Toda no, pero eso no lo sabíamos hasta hoy.

-¿Qué hacemos entonces? Tú mandas.

-O eso es lo que nos permiten creer. Los pollos lo todo tienen demasiado bien planeado y atado para que las cosas surjan como ellos quieren y que aún así creamos que hemos sido nosotros los que lo hemos provocado. – El periodista se alejó del tema central, comentando en voz alta sus pensamientos.

-¿Entonces?

-No lo sé. Ya le hemos contado que el resto de los soldados de su compañía están muertos y también lo del condicionamiento mental del Pacto. Si no hubiese sido un Cazador de Brujas ni siquiera hubiese sido capaz de entender lo que le hemos dicho. Ha visto ya tantas cosas que su mente está abierta a entender ese tipo de situaciones inverosímiles. El problema es bastante sencillo de entender, pero bastante difícil de resolver.

-No sabemos cómo reaccionará cuando descubra la verdad sobre los pollos, su relación con el evento de hace dos años y que fuesen ellos a pesar de sus capacidades, los que no consiguieron impedir que su mujer, su hijo, sus compañeros y sus vecinos murieran aquel día.

-Ciertamente.

-¿Y si lo llevas a las ruinas?

-Así de primeras me parece excesivo. Hirado no paraba de repetir que él no se encontraba preparado. Quizás lo que deba hacer sea mentalizarle de que nuestros “aliados”, capaces de hacer lo imposible para salvaguardarnos, a veces se equivocan, y que no pudieron evitar el desastre de aquel día.

-Aún así fue un pequeño desastre comparado con lo que podría haber pasado.

-Es una manera de verlo, pero debido a eso también se forzó a mucha gente a olvidar a los familiares y amigos que murieron aquel día. Incluso se tuvo que modificar miles de documentos y bases de datos si no se quería causar un caos considerable en administraciones y empresas.  Lo ideal es que no hubiese pasado nada, pero si no hubiese sido por los pollos, habría pasado todo.

-¿Sabes ya cómo vas a ayudarle a estar preparado?

Josh suspiró y bajó la cabeza para volverla a levantar de forma pensativa.

-Él es un Cazador de Brujas, tiene entrenamiento militar, experiencia en combatir contra criaturas desconocidas y posiblemente letales, y además es capaz de asimilar información por extraña e inverosímil que pueda parecer. Creo que lo mejor que puedo hacer es contratarlo para trabajos de campo en el programa.

-¿Estás seguro de eso?

-Creo que sí, no se me ocurre otra manera,  para conocer mejor a nuestros aliados creo que es más factible que trabaje con nuestros equipos mixtos aunque no sea capaz de verlos o sentirlos, en vez de que tú o yo le contamos historias sobre ellos.

-Entonces ¿cuándo lo hacemos?

-Si te parece bien, ya mañana por la mañana. Se hace tarde y mientras preparo mis cosas y la suyas, nos ponemos en camino y llegamos a casa serán las tantas, además, quiero preguntarle a Julia si le parece bien que se quede en la habitación de invitados o que le busquemos un hotel o un apartamento de alquiler, lo que sí es seguro es que me se vendrá conmigo.

-De acuerdo pues ¿Se lo decimos?

Los hombres volvieron a entrar en la sala en las que Sullivan se encontraba, aún sentado en la cama a la espera de noticias.

-¿Han decidido ya algo?

El periodista se adelantó.

-¿Qué te parece trabajar en mi programa junto con los grupos de investigación de campo?

-¿En su programa? ¡Pero si la mayoría de las cosas que cuenta son fantasías!

-Eso era antes. Ya te he dicho que ahora informamos sobre casos reales en los que trabajamos con nuestros aliados.

-¿Y quién lo ve? ¿No me ha dicho que la gran mayoría de la gente no puede recordarlos?

-Sí, pero apenas se dice nada sobre ellos, solamente lo que necesitan saber aquellos que sí están capacitados para recordarlos, es más, tenemos una sección dedicada exclusivamente a las noticias relacionadas nuestros aliados que el resto del mundo cree que son anuncios publicitarios gracias al condicionamiento. Te prometo que si aceptas, tu trabajo será tanto o más interesante que el de los Cazadores de Brujas, y además, no tendrás que someterte a un régimen militar ¿Te parece?

Pierre se lo pensó unos diez segundo, pero al final acabó levantándose y estrechó la mano de Josh.

-No suena mal del todo ¿Cuándo empiezo?

-Mañana vendré a recogerte y nos iremos a mi ciudad. Saldremos a las nueve de la mañana, así llegaremos para comer.

-De acuerdo, le esperaré aquí.

Los dos hombres dejaron la habitación y cerraron la puerta detrás de ellos. El militar se quedó tendido en la cama, pensando porqué aquellos hombres le habían contado todas aquellos acontecimientos tan inverosímiles, pero que aún así era capaz de aceptar como reales después de haber servido en la compañía secreta, que por otro lado, solamente él y los otros dos hombres parecían conocer ¿Y su esposa y su hijo? ¿Eran reales? Desde que se despertó del coma a veces tenía dudas de que alguna vez hubiesen sido reales, mientras otras tantas los sentía como si todavía existieran, y ahora llegaban ellos y le decían que todo era producto de una manipulación mental de sus “aliados”, incluso conocían datos que estaban vetados a los civiles y hasta a muchos gobiernos ¿Y si de verdad todo lo que recordaba era falso? ¿Cómo podían entonces saber lo mismo que él? Es más, si no existiesen los recuerdos con la compañía de Investigación de Vida Exótica ¿Cómo podría saber que le podían manipular la mente y que existían aparatos para ello?  ¿Qué clase de aliado manipula la mente de aquellos a los que ayuda para que olvide? ¿Y si los aliados no eran tales? Su excusa para lo que le estaba ocurriendo era que ciertos recuerdos hacían que su mente se bloquease si descubría la verdad sobre ellos, porque según decían, estaba preparado para aceptarlos. No tenía ni idea qué pensar o qué esperar de lo que sucediese a partir del día siguiente.

Solamente le quedaba confiar en ellos y estar preparado por si todo aquello era mentira.

The Pollo’s Fury [XIX]: 5 – Alta médica (II)

Los dos hombres se dirigieron de nuevo a la sala segura, pasando por el control de seguridad donde se encontraban los guardias, mientras Josh seguía pasando desapercibido a los sentidos de la gente gracias a su identificación especial.

-¿Cómo lo hacemos?

-Entramos los dos, pero yo seguiré oculto. Dudo que sea capaz de percibirme. Si entras tú como médico te contará más que si entra contigo un completo desconocido. Yo estaré contigo y te guiaré en las preguntas que debes hacerle, cuando tengamos la información que necesitamos ya pensaremos qué hacer.

Robert abrió la puerta y esperó a que Josh entrase. El médico saludó al interno que se encontraba recostado en su cama y se sentó en la silla más cercana a la puerta. Sullivan se levantó y se sentó en la silla que quedaba, mientras Josh se quedó de pie, pegado a la pared junto a la puerta. El paciente no parecía haberse dado cuenta de su presencia en la habitación.

-Hola, Pierre ¿Cómo estás esta tarde?

-Igual. Sigo sin recordar lo que han pasado estas últimas horas y tampoco tengo muy claro lo que he estado haciendo en las últimas semanas. ¿Ha salido algo en las pruebas?

-No, no hemos encontrado nada raro, la circulación sanguínea está bien – Robert se acomodó un poco mejor en la silla – la estructura ósea no presenta ningún problema, y tampoco hemos visto nada en el TAC. Simplemente tu cabeza está bien físicamente.

-¿Entonces por qué no recuerdo lo que me ha pasado? – La mirada de Sullivan reflejaba una tremenda desilusión.

-Tranquilo. Mira, necesito saber todo lo que puedas recordar sobre lagunas y pérdidas de memoria que hayas tenido anteriormente. Verás, he estado revisando tu historial y no he encontrado nada hasta que fue desviado.

-Desviado… -

-Sí, desviado. Te alistaste en el ejército y a partir de ahí todo tu historial médico fue llevado por ellos, Además, no podemos acceder a él. Se necesita un permiso del alto mando para poder acceder a los documentos. En esta institución tenemos cierta facilidad para conseguir esos permisos, pero por desgracia al pedirlo nos han dicho que no reconocen tu nombre, por lo que estamos como cuando empezamos.

-Por eso necesitas a mi equipo – Josh decidió intervenir – ¿Por qué crees que es? ¿No te lo quieren dar? ¿O por alguna “misteriosa” causa no son capaces de reconocer su nombre? Pregúntale en qué tipo de división trabajaba.

Robert suspiró un momento pensando en cómo encadenar las nuevas preguntas.

-Recuerdas que te alistaste ¿Cierto?

-Así es, me alisté hace unos seis años.

-Y ¿en qué escuadra, división o cómo se diga estabas asignado?

Pierre se quedó callado, mirando fijamente al doctor.

-Pierre, necesito conocer la información, si no podemos acceder a los documentos tenemos que conocer los datos a través de ti, cualquier cosa que nos digas nos podría servir de ayuda apara entender mejor qué es lo que te puede estar pasando.

Sullivan siguió callado, sus ojos se desviaron ligeramente a la derecha, pero decidió seguir sin hablar.

-¡Pierre! ¡Esto es importante! Necesito saber cuanto sea posible para poder encontrar algún suceso que pudiese provocarte esas lagunas.

El paciente suspiró.

-No puedo decirlo.

-¿Por? – Robert estaba a punto de salirse de sus casillas – ¿Qué es más importante? ¿Curarte? ¿O guardar el secreto de una institución que parece que no quiere saber nada de ti?

-Si se lo digo creerá que estoy peor de lo que en realidad estoy. – Los ojos del paciente se clavaron en los del médico, pero solamente para reafirmar la validez de su frase, no para intimidarle.

-Creo que empiezo a entender – El periodista volvió a interrumpir – Solamente se me ocurre una manera en de  realizar un trabajo en el ejército lo suficientemente inverosímil como para no querer contarlo. No es que no quiera decírtelo por que sea un secreto, sino porque era un Cazador de Brujas.

Robert sintió el impulso de volverse hacia Josh y mirarlo con cara de incredulidad. Nunca había escuchado nada semejante relacionado con un ejército, aún así decidió aventurarse a preguntar al paciente, acercándose despacio y bajando un poco la voz para no forzar demasiado la situación.

-Tal vez pueda parecer que estás peor de lo que creemos porque lo que no me quieres decir es que eras un Cazador de Brujas. – Al decir esto, el Doctor Duval se dio cuenta de que no era una buena idea decir algo así de esa manera. Sonó más a amenaza que a secreto.

La expresión de Pierre se volvió dura y todo su cuerpo se tensó. La referencia a ese nombre supuestamente tan extraño para un cuerpo militar le hizo reaccionar. Josh había acertado, así que continuó dando datos.

-Los Cazadores de Brujas es como se llaman a sí mismos los componentes de la compañía de “Investigación de Vida Exótica”, es una división secreta que se dedica a la investigación de fenómenos paranormales, vida extraterrestre o terrestre fuera de los cánones establecidos y cierto tipo de anomalías. No sabíamos que existían hasta el evento de hace dos años, pero esto último no se lo digas.

-Sabemos que es como se llaman los pertenecientes a un grupo de investigación de fenómenos extraños – El doctor intentó ordenar la información que acababa de recibir – Se que es algo secreto, pero bueno, es algo que sabemos.

El paciente se levantó de su silla bruscamente e intentó volcar la mesa, pero la mala suerte que tenía forma de tornillos que anclaban las patas el mueble al suelo se lo impidió. No obstante, reaccionó rápido y tomó su silla y la levantó en alto amenazando con golpear al doctor.

-¿Cómo coño tiene ese tipo de información? ¿Quién es? ¡Usted no es médico! ¿Verdad? -La silla seguía levantada esperando a ser lanzada contra el hombre asustado que se encontraba al otro lado de la mesa.

-Pierre, estamos intentando ayudarte. Está claro que tienes problemas y necesitamos averiguar qué es lo que te ha pasado.

-¡Eso está claro! ¡No estoy bien! ¿Quién me dice que usted no es parte del problema? ¿Cómo se que ustedes no son los que me han provocado los síntomas? – El hombre empezaba a agitar la silla amenazando con lanzarla contra el médico mientras gritaba, perdiendo toda la calma que tenía.

Mientras la escena se desarrollaba Josh se había colocado tras el militar y agarró la silla para evitar en todo lo posible un ataque contra su amigo.

-Simplemente tienes que creerme. Dime algo ¿En el tiempo que has estado teniendo problemas se ha puesto el gobierno o el ejército contigo? ¿Sabes por qué te han dejado de lado?

-¿Y cómo sé que no habéis alterado mis recuerdos? Conozco muchos tipos de tecnología que pueden modificar el comportamiento y la memoria de sus víctimas. ¡O me convences o te tragas la silla!

-Esto se nos está yendo de las manos. Quizás te lo pueda explicar yo. – Mientras seguía agarrando fuertemente con una mano la silla para que Pierre no atacara a Robert, con la otra, Josh había escondido su identificación para que el paciente consiguiese percibirle.

- ¿Pero qué coño…? – Sullivan se dio la vuelta con la silla aún agarrada, haciendo que el periodista fuese incapaz de seguir sujetándola con una mano. Iba a atacar a Josh, de eso no había duda, por lo que volvió a dejar a la vista su identificación – ¿Qué? – El militar se quedó pasmado ante la incapacidad de seguir percibiendo al desconocido.

Estaba tan confuso que acabó dejando la silla en el suelo. Momento que aprovechó el periodista para retirar el mueble de su alcance y volver a descubrirse ante él, a pesar del riesgo que corría por hacerlo ante un hombre claramente más fuerte que él y bastante cabreado.

-¡Tranquilo! ¡No te alteres! – El recién aparecido levantaba una mano para detener un posible ataque del interno mientras intentaba retirarse lo máximo posible de su alcance – ¡Podemos darte una explicación! Pero es necesario que confíes en nosotros.

Pierre no se movió. Estaba notablemente enfadado, pero suponía que si atacaba al hombre, el médico aprovecharía para llamar a los guardias de seguridad y a más médicos para sedarlo. Quizás incluso el médico que estaba allí con él llevaba algún inyectable con algún tipo de relajante muscular, pero a pesar del ataque y de su distracción ante la aparición de aquel extraño, no los había utilizado con él. Decidió que la mejor opción era tranquilizarse y ver qué es lo que aquellos dos hombres andaban buscando.

-Está bien. No le haré nada. Pueden tranquilizarse. Me he alterado y aún así no han intentado nada extraño para reducirme, pero su aparición repentina es tremendamente sospechosa ¿Qué es lo que quieren?

Josh bajó la mano y centró su compostura. La actitud del militar se había relajado y daba a entender que estaba dispuesto a colaborar con ellos. Al menos era un comienzo.

-De acuerdo -  Josh volvió a tender la silla hacia el paciente – Toma, siéntate y volveremos a empezar desde el principio. Sin mentiras ni trucos. Lo prometo. Aunque puede que sea difícil de asimilar.

-Mejor no, sólo tenemos dos sillas. Yo me siento en la cama y ustedes dos pueden seguir en la sillas, así estaremos más cómodos – Una leve sonrisa de autoridad se dejó ver en los labios de Sullivan mientras se dirigía a sentarse al colchón.

-Está bien. – El periodista se tranquilizó al comprobar que el militar estaba dispuesto a seguir adelante.

El médico acercó la silla a la cama y se colocó junto a Josh esperando que las cosas saliesen mejor en adelante.

-Usted es Josh Wellington. El de “La guarida del hombre Lobo” ¿Verdad? – En nuestra compañía siempre veíamos su programa. – La verdad es que decía muchas tonterías que no se acercaban ni por asomo a la realidad, pero otras veces se parecían bastante, alguna vez hasta nos dio pistas para investigar algunos sucesos. ¿Desde cuándo usan ese tipo de tecnología de ocultación?

-¿Lo has visto últimamente? – A Josh le hizo gracia que lo reconociera – Ha mejorado bastante y ahora decimos bastantes menos tonterías. En cuanto a la tecnología, bueno, no es tecnología exactamente, la verdad es que tienes razón, alguien ha estado jugando con tu mente, bueno más bien ha estado jugando con la mente de todo el mundo, es un tipo de condicionamiento que solamente unos pocos podemos superar.  Tú incluido.

-¡Y ahora me va a decir que si quiero recuperar todo lo que he perdido voy a tener que ayudarle! ¿No? – El sarcasmo y la dureza se dejaban notar en la forma de hablar del militar.

-No exactamente – Josh se reclinó hacia adelante – En realidad el asunto es más complicado. Verás, hace dos años hubo un evento que cambió la historia de la Tierra para siempre, pero hubo un problema, y es que la gran mayoría de la gente del planeta no estaba dispuesta a aceptar la verdad de lo que pasó en aquel entonces. No es que no creyesen en lo que veían o en lo que estaba ocurriendo, simplemente el verse obligados a aceptarlo les forzaba a cambiar drásticamente su manera de pensar y eso los hacía sentirse incómodos. Sentían que todo en lo que alguna vez habían creído como verdad era mentira, algunos no estaban dispuestos a aceptarlo, y entonces se llegó a la conclusión de que había que aplicar un condicionamiento mental a la humanidad. Solamente unos pocos se libraron de dicho condicionamiento, ellos estaban totalmente preparados para aceptar la verdad, luego había otros, la inmensa mayoría que nunca estarían preparados, y se les eliminaron los recuerdos de esos días, así como cualquier pista que pudiese ayudarles a recordarlo, incluso no se darían cuenta de que no podían recordarlos. Por último estamos una pequeña minoría, los llamados “latentes”, a los que simplemente se nos bloqueó el acceso a los recuerdos, porque nosotros no estábamos preparados en aquella época para aceptar los hechos, pero con el paso del tiempo, conforme nuestras mentes estuviesen dispuestas a aceptarlos, iríamos recordando lo que pasó. Sabemos que tú eres un “latente”, pero ha habido un problema, has estado a punto de descubrir la verdad, pero has tenido un colapso mental cuando has estado a punto de rememorarlo, creemos que hay otra serie de recuerdos que entran en conflicto con la verdad, y he sido enviado por nuestros aliados para ayudarte a superar este trago. Tenemos que encontrar qué recuerdos son los que te impiden aceptar la verdad para la que estabas prácticamente listo para descubrir.

-¿Aliados? – El militar se extrañó, no sabía si se refería a otro país, o quizás a una especie no humana. No dudaba en que lo que le contaba el periodista fuese verosímil, había visto y lidiado con muchos acontecimientos que harían dudar a cualquiera de su buen juicio en cuanto contara algo. De lo que tenía dudas era de que le decía fuese verdad o no.

-Digamos que no son precisamente humanos, ellos fueron los que hicieron que todo cambiase hace dos años, también fueron ellos los que realizaron el condicionamiento, que en parte es lo que te ha obligado a no percibirme a pesar de haber estado presente todo el rato desde que entró el Doctor Duval. Tampoco puedo decirte qué son, quienes son o cómo se llaman, porque esa es la base de la que parte el condicionamiento y solamente podrás saberlo cuando tu mente se abra a la verdad, pero como ya te he dicho, al hacerlo has tenido el colapso y habido que volver a bloquearte los recuerdos de lo que has descubierto. Tampoco puedo decirte qué es lo que pasó, porque esos recuerdos también fueron bloqueados y aunque te lo diga no serías capaz de oírlos, bueno, más bien los oirías, pero tu mente los ignoraría. Lo siento mucho, pero no ha habido otra manera de hacer que estés bien.

-¿Los oiría pero los ignoraría? Eso no lo había escuchado nunca

-¡Está bien! Hagamos la prueba. Aunque ya has visto como me puedo ocultar ante ti, y ya te digo, que todo está provocado por el condicionamiento. A ver, repite esto: “El otro día un pollo me salvó la vida”

El soldado sonrió seguro de ser capaz de repetir lo que había oído.

-El otro día un me salvó la vida.

-¿Un qué? – preguntó Josh.

-Un… – El paciente dudó – ¿Un? – No lo recuerdo, ¿solo he dicho “un me salvó”? Estoy seguro de que ha dicho un… ¡lo que sea!

El periodista movió la cabeza afirmativamente – Exacto, es lo que has dicho porque es lo que has oído. Has captado que había otra palabra detrás entre “un” y “me salvó”, pero tu mente no ha sido capaz de procesarla. Eso es a lo que me refiero. Poco a poco descubrirás que hay cosas que se te han estado escapando, como ya hiciste anteriormente, pero antes de que vuelvas a recordar lo que pasó necesitamos sacar a la luz lo que hace que no puedas recordarlo sin tener un colapso. – Josh había estado mintiendo sobre esto todo el rato, pero era obvio que no podía decirle que un pollo extraterrestre había bloqueado los recuerdos y que en vez de contarle el motivo, le había pedido que averiguase porqué lo había hecho y así entendería porqué le había pedido que lo descubriera.

Pierre respiró hondo e inclinó la cabeza hacia abajo.

-¿Y si están aquí para ayudarme por qué no ha venido antes el ejército o el gobierno a buscarme?

-Tengo una teoría, aunque reconozco que no es muy agradable. Necesito que me digas a qué lugar pertenecía la compañía de la que formabas parte.

-A la base militar de Santa Fé, aquí mismo.

Josh juntó sus manos y mostró una expresión bastante preocupada. – Eso explica muchas cosas. Mi teoría se cumple.

-¿Qué es lo que explica? – Robert seguía sin coger el hilo de los pensamientos del periodista.

-Pierre, tu compañía fue borrada del mapa. Si no han venido a buscarte es porque no saben que existes. Lo siento mucho, el resto de integrantes de esa compañía murieron en el evento de hace dos años y el condicionamiento forzó a todo el mundo a que olvidasen la existencia de ese grupo desaparecido. Creo que solamente había una sola, digamos, persona que recordase que tú eras un Cazador de Brujas y que sobreviviste.

El paciente no podía dar crédito a  lo que estaba escuchando. Muchas cosas de las que le habían pasado desde hacía dos años, los recuerdos falsos que tenía, resultaba ser que según ese hombre, alguien al que siempre había considerado un charlatán de televisión y que además era la única persona que había ido a ayudarle alguna vez desde entonces; dichos recuerdos eran totalmente ciertos, al menos, lo poco que conseguía recordar con claridad.

-¿Puede asegurarme que es cierto? ¿Qué gana usted con esto? Con decirme que la compañía ha desparecido, con venir a ayudarme a recordar, a conocer la verdad, como usted dice.

-En verdad, no gano nada, nuestros aliados es posible que sí ganen algo, pero eso no lo sé, digamos que son “peculiares” a la hora de dar la información justa y necesaria para que se realicen los trabajos. Pero una cosa sí te puedo asegurar, saben lo que hacen y por qué lo hacen y también te puedo decir que son nobles y justos y que si no fuese por ellos ahora no estaríamos aquí hablando.

Pierre se quedó mirando fijamente a los ojos a Josh, esperaba mantener la mirada hasta que el hombre se rindiese y diese alguna muestra de debilidad o de haber mentido. No tuvo mucha suerte, a los tres minutos fue él el que se vio obligado a retirar su mirada porque empezaban a escocerle de no parpadear.

-¡Está bien! ¿Qué es lo que necesita saber?

El periodista no sabía cuál sería la reacción del militar ante las preguntas que les plantearía, pero esperaba que fuese tan sincero como él lo había sido con él.

-Necesitamos saber todo lo posible sobre lo que hiciste con los Cazadores de Brujas y… necesitamos saber algo sobre tu familia ¿Estabas casado? ¿Soltero? ¿Tus padres siguen vivos? Ya sabes, ese tipo de cosas. Siento si te incomoda, pero necesitamos saberlo.

-¡Esta bien! No me apetece mucho hablar de ello – los ojos de Pierre se tornaron vidriosos – pero es la única persona que ha venido a ayudarme y su historia cuadra. No sé si creerle o no, pero parece ser que no me queda otra opción.

The Pollo’s Fury [XVIII]: 5 – Alta médica (I)

Mientras el coche circulaba por la carretera de nuevo al hospital de Santa Fé, el teléfono de Josh comenzó a sonar. La pantalla del manos libres marcaba el número de Robert Duval. Algo tenía que haber cambiado drásticamente en el estado de su paciente como para no esperar a su siguiente visita a la institución. Se encontraba a medio camino entre la granja y el hospital, por lo que no tardaría más de diez minutos en estar allí, no obstante, pensó que debería ser lo suficientemente importante como para atender la llamada.

-Josh al aparato. Dime Robert.

-Oye ¿Has hecho algo? ¿Has hablado ya con él?

-Ha pasado algo ¿Verdad?

-Sí, el asunto ha cambiado bastante. El hombre ha empezado a hablar, ni siquiera he tenido tiempo de introducir elementos en la habitación. Esta noche ha estado durmiendo bastante tranquilo, y cuando he ido esta mañana al hacerle una visita y despertarlo ha preguntado por qué se encontraba aquí y ha pedido el desayuno. Ha mejorado bastante su estado, pero no recuerda nada de lo que pasó en la granja. Es como si le hubiesen reseteado la mente para olvidar el trauma de ayer. Si no fuese porque estamos hablando de quien estamos hablando me estaría preocupando por su estabilidad.

-Tranquilo, no te preocupes, voy de camino, en unos diez minutos estoy allí y hablamos con más tranquilidad.

-Está bien, te estaré esperando.

Josh se tomó con tranquilidad el resto del camino, faltaban minutos para llegar a su destino y si Sullivan había mejorado su estado no tenía de qué preocuparse. Si le habían vuelto a modificar su mente para que olvidase las últimas veinte o treinta horas todo sería como volver a empezar, y sería posible, no posible no, con total seguridad averiguaría toda la información que necesitaba sobre la situación del hombre que se encontraba internado en el hospital.

Cuando llegó al hospital apenas eran las cinco de la tarde y Robert se encontraba esperándolo en la recepción del edificio. Josh se colocó su identificación con el signo del pollo y se dirigió con él hacia una consulta donde poder charlar antes de ir a ver de nuevo a Pierre Sullivan.

-Muy bien ¿Quién empieza?

-Empieza tú, has venido muy pronto y solo, así que lo que haya pasado ha pasado rápido.

-De acuerdo. He estado hablando con Hirado. Es el responsable del segundo choque de Sullivan. Eso ya lo suponíamos, pero resulta que hizo alteraciones en su mente aún en contra del pacto, pero en consenso con el resto de compañeros. Me pidió que le hiciese unas preguntas muy específicas y también me dijo “que no había llegado a tiempo”. Todo fue a posta para que fuera a hablar con él. Creo que me han metido en una misión que tiene que ver con Hirado y con tu paciente y por alguna razón es necesario que olvide lo que había descubierto. Está claro que es un latente pero que aún no debe descubrir la verdad. Dice que cuando me dé las respuestas empezaré a entenderlo. ¿A ti te ha dado tiempo a averiguar algo?

-He descubierto algunas cosas que pueden ser interesantes. Lo primero que hice cuando te fuiste ayer fue buscar de su historial médico.

-¿Encontraste algo?

-He conseguido encontrar algo en el hospital provincial, es natural de la zona y se crió aquí. Luego hizo el servicio militar voluntario y desviaron el historial al servicio médico del ejército. De allí no he podido sacar nada más, ni análisis clínicos ni mentales ni nada por el estilo. Necesitaríamos a tu equipo para colarnos en sus sistemas y sacar algo más.

-No nos preocuparemos por eso todavía. Si fuera importante me habrían dicho algo.

-¿No te parece odioso cómo manejan la situación a su antojo dejándonos siempre a medias? A veces no entiendo por qué no comparten toda la información que conocen con nosotros. Nos resultaría todo mucho más fácil.

-He pensado alguna vez en eso. Piénsalo de esta manera. – Josh se inclinó hacia el médico – Cuando tus hijos te preguntan algo que no saben ¿qué haces? ¿Se lo dices directamente? ¿O según la situación les dices justo lo que necesitan saber y que ellos se las averigüen? Les das unas pistas para que aprendan por ellos mismos. Pues bien, aquí viene a ser más o menos lo mismo. Ellos saben lo que ha pasado, lo que pasará, su mente es más avanzada que la nuestra y siempre están dos o tres pasos por delante en los acontecimientos. Si lo hacen así es para ayudarnos a aprender de ellos. Sí, es un engorro, pero tómalo como si fuese un trabajo o la facultad misma, donde había expertos que nos enseñaban y nos guiaban. Por suerte están allí para ayudarnos y no para dejarnos abandonados a nuestra suerte sin importarles para nada lo que nos pueda pasar y luego hacernos jugarlo todo a un examen.

-Puede que tangas razón, pero sigue sin convencerme. No me gusta que me traten como a un niño pequeño, a veces su actitud me resulta molesta, ya tengo una edad ¿sabes?- Robert desvió la mirada del periodista mientras lanzaba un suspiro.

-Bueno, las cosas son así, al menos tenemos suerte de que podemos conocer la verdad que muchos ni siquiera están capacitados para saber, pero nos hemos desviado del tema. ¿Qué es lo que ha pasado hoy exactamente?

-Al paciente se le ha disipado el bloqueo del segundo choque. Eso lo ha hecho Hirado ¿Verdad? Había forzado el bloqueo y lo ha liberado después de que fueras a hablar con él.

-Exactamente. He estado con él a primera hora de la mañana.

-Más o menos cuando se ha despertado. Ayer estaba sentado a la mesa mirando al frente sin pestañear. Y cuando he entrado a darle vuelta por la mañana se ha levantado como si nada. Me ha preguntado por qué estaba en esa habitación y qué tipo de recinto era. Le he explicado que estaba en una residencia para enfermos con alteraciones cognitivas y que lo habían encontrado en la granja. No se acordaba de lo que había hecho la noche anterior, y tampoco recuerda ninguno de los indicios que le llevaron a ir a la granja.

-¡Vosotros y vuestros eufemismos! Residencia para enfermos con alteraciones cognitivas – Josh no pudo resistir soltar una risotada – A veces pienso que cada vez la gente está menos preparada para conocer las cosas por su nombre, de manera directa. Perdona, me estoy yendo… de todas maneras, es natural, puede que los pollos no quieran que sepa nada hasta el final de la misión. Si lo tenemos con dudas rondándole por la cabeza puede que sea bastante difícil de llevar. ¿Algo más?

-Le dije que lo mantendríamos aquí en observación para averiguar algo más de su estado. Por lo demás se está portando bastante bien, aunque lo veo apagado, creo que tiene depresión, pero se ve un hombre fuerte. Puede que le haya pasado algo gordo, le he hecho algunas pruebas y no padece ningún tipo de dolencia física. Pero estaba preocupado, me ha dicho que no es la primera vez que está en una institución psiquiátrica.

-¿Qué te ha contado?

-Que hace año y medio estuvo cuatro meses en observación porque mantenía recuerdos de cosas que no habían pasado. Sin embargo, no encontraron ningún tipo de anomalía ni dolencia y le dieron el alta, teniendo que ir a revisión cada dos meses.

-Esto no me cuadra mucho, sabe que recordaba cosas que no habían pasado y que estuvo internado. ¿Le has preguntado por esos recuerdos? – El médico negó con la cabeza – Tenemos que preguntarle sobre ellos, quizás sea importante que recuerde lo que le pasó en aquella época, pero debían eliminar los recuerdos de las últimas semanas relacionados con los pollos y sobre todo las últimas horas, aunque es bastante raro, no recuerdo ningún incidente grave que sucediese hace año y medio. ¿Y si sabe algo que nosotros no sabemos y está aquí para que descubramos información importante?

-No lo sé, pero podría ser. De todas formas no estoy seguro de que el asunto vaya de eso. He estado registrando sus pertenencias a ver si encontraba algún dato útil.

-¿Has registrado sus pertenencias?

-No debería, pero lo he hecho. Su teléfono no tenía ningún tipo de bloqueo. Tiene un smartphone con conexión a internet. Tenía acceso a sus cuentas de correo y a un par de redes sociales y no he encontrado nada raro. Alguna que otra fotografía, pero todas están fechadas de un año para acá. He visto fotos con amigos, con sus padres. Vamos, lo normal de alguien que controla en esos sitios pero tampoco se pasa compartiendo demasiado, pero no es eso lo que más me preocupa.

-¿Que has visto? – Josh se reclinó hacia delante interesado por la sospecha que acababa de anunciar su amigo.

-He encontrado una foto de familia en su cartera. – Robert sacó una fotocopia a color de su bolsillo – Mira, parece que tenía mujer e hijo.
Josh se quedó mirando la imagen. Era una copia de una fotografía arrugada donde se podía reconocer a él totalmente sonriente, en lo que parecía ser un jardín, acompañado por una mujer rubia de pelo largo, muy guapa y de profundos ojos verdes y mientras ambos sostenían en brazos un niño castaño de unos cinco años que reía mientras miraba a la cámara.

-¿Está casado y tiene un hijo? ¿Has encontrado algo de ellos en sus cuentas?

-Nada, si existen o no, no lo sé. No he encontrado nada de ellos, tiene puesto que está soltero y que no busca ningún tipo de relación.

-Hirado dijo que le preguntase por su familia y por su trabajo, creo que todo eso tiene relación, pero no me gusta lo que me estoy imaginando. Deberíamos ir a preguntarle a él en vez de seguir haciendo cábalas, pero ojalá me equivoque. – Josh se levantó, pero su expresión no reflejaba ningún tipo de buen augurio.

The Pollo’s Fury [XVII]: 4 – Pollos en la estepa (III)

“Diez eones y medio sin contar los días festivos han pasado desde que tomamos conciencia de nosotros mismos, cinco eones y tres meses bisiestos desde que descubrimos y decidimos la razón de nuestra existencia y un eón, tres cuartos, 25 días y 12 segundos  desde que el primero de nosotros manifestó una habilidad especial por primera vez. Sí, la manifestó, pero fue pura casualidad que uno de los nuestros descubriese que poseía una capacidad excepcional fuera de todo límite lógico impuesto por la razón.

Milenios de tortuosa evolución, luchando por nuestra supervivencia en un mundo hostil nos hicieron fuertes y resistentes. Proteger a otras formas de vida menos afortunadas que nosotros de especies más despiadadas fue la que elegimos como nuestra misión existencial. Misión dura y ardua que desarrolló en nosotros capacidades que ninguna otra criatura viva, muerta, no viva, no muerta, real, bicúbica o triangular habría imaginado. Ni siquiera nuestros antepasados podrían predecir que la evolución  les otorgaría dichos dones.

Piroquinesis. Fue la primera habilidad que se puso de manifiesto en uno de los nuestros. ¿Cómo ocurrió? La furia desencadenada. La impotencia a la hora de defender a los más débiles frente a enemigos más poderosos en nuestro primer mundo natal desató una tormenta de fuego generada por la fuerza mental de uno de los nuestros que barrió a todos sus adversarios.

Fue el primer caso, excepcional en sí mismo, pero que nos abrió la puerta al desarrollo de nuestras habilidades. No fue un hecho casual, pues desde aquel mismo día, nuestros ancestros comenzaron a descubrir que todos y cada uno de ellos poseían talentos excepcionales en estado latente. Nos iniciamos en la telepatía, nuestra habilidad primordial, aquella que todos debemos conocer, que nos permitió entendernos con toda forma  de vida con cierto grado de inteligencia compatible con nuestra bioquímica. Posteriormente continuamos con otras habilidades: piroquinesis, control gravitatorio, recombinación molecular, teletransporte, bioelectricidad, control temporal, regeneración de tejidos… infinitas habilidades, difíciles de aprender y controlar en sí mismas. Ninguno de nosotros es capaz de dominar más de dos o tres a la perfección, su dificultad intrínseca y nuestra genética nos limita a aquellas habilidades a las que somos más afines.

Pero a pesar del inmenso poder de nuestros dones, también tenemos una responsabilidad en su uso. Escogimos como nuestra la misión de proteger a las demás formas de vida, por lo que debemos evitar que vuelvan a ocurrir accidentes como el que causó Kexo, el primero de los nuestros que desarrolló la habilidad ‘Ex Machina’, que le permitía modificar la existencia misma a su propia voluntad, lo que le llevó a destruir el universo en un descuido y luego volver a crearlo para dejarlo como estaba, aunque en un alarde de gracia creó al pulpo y lo colocó en todos los planetas habitables, además, tuvo aquel pequeño fallo y los peces de la Tierra de la especie llamada ‘sam’ pasaron a llamarse ‘peces de colores’, por lo que esta habilidad fuese estrictamente regulada por sus peligrosas consecuencias inesperadas.

Evolucionamos y nos desarrollamos en nuestro primer planeta natal, un mundo hostil en el que otras formas de vida y algunas especies de rocas, tanto o más poderosas que nosotros ponían en peligro nuestra supervivencia a cada segundo. Desarrollamos espolones y garras, oídos suprasensibles para escuchar a nuestros enemigos, alas que nos servían para proteger nuestro abdomen, plumas, de un compuesto orgánico tan denso y fuerte que es prácticamente impenetrable y una vista encomiable que nos permite ver a cientos clocs de distancia. Protegíamos a otras especies de nuestro planeta, con las que vivíamos en armonía y no merecían desgracia alguna. Nuestra inteligencia creció, pero las continuas reyertas entre especies nos impedía desarrollar tecnología, tecnología de la que nunca hemos dependido, así que nuestros cuerpos y nuestras mentes siguieron evolucionando, hasta el día en que se manifestó la piroquinesis.

Descubrimos habilidades, controlamos nuestro poder y eliminamos a las formas de vida que amenazaban con destruir nuestro mundo con su propia presencia, sin embargo, con las rocas firmamos un pacto de ojo por ojo, de tal manera que si alguna forma de vida les atacaba, tenían todo el derecho del mundo a cobrarse venganza con el desprendimiento de una ladera sobre ella. Nuestro primer planeta natal quedó en paz, pero nuestros videntes predijeron la fuerza de otras formas de vida con una maldad inusitada expandiéndose por el universo.

Así abandonamos nuestro primer planeta natal y viajamos al que acabamos denominando Mundo Pollo, nuestro planeta actual, donde vivimos, lejos de otras especies que puedan sufrir efectos colaterales por las represalias de los enemigos que nos hemos ido ganando a lo largo de la larga del cumplimiento de nuestra misión. Desde allí vigilamos el  universo, observamos a las especies, a las benévolas y a las malvadas, y desde allí viajamos y nos relacionamos con las especies a las que decidimos proteger.”

Sobre el origen y la evolución de los pollos.

Los lagartos se movían, siseaban, apiñados en cualquier hueco libre donde se pudieran agarrar, olisqueando el aire, fijando sus globos blancos en el pollo de color marrón de reflejos dorados y ribetes rojos sangre que se encontraba en mitad del pasillo de la iglesia. Estaban esperando la señal de su líder para lanzarse contra la criatura, apresarlo, despedazarlo y engullirlo aunque su calor corporal pudiese resultar molesto a sus paladares acostumbrados a la comida gélida, pero era un enemigo, y su naturaleza cruel les obligaba a atacar sin contemplaciones a todo aquel extraño a su civilización. Poseían tecnología altamente sofisticada  y solamente se movían como bípedos cuando sus labores y trabajos los obligaban a utilizar su destreza manual. Viajaban en naves espaciales, podían pilotar, e incluso usaban trajes de protección para los entornos hostiles, sin embargo, todo esto les resultaba superfluo a la hora de entablar una lucha, pues disfrutaban enormemente de los combates sin artificios ni armas, totalmente cuerpo a cuerpo, a mandíbula batiente contra sus enemigos.

Maku mantenía su mirada fija en el líder de los urodontes, sus ojos dorados refulgían en la azul oscuridad de la iglesia, iluminando el lugar en dos metros a la redonda en torno a él, estaba cabreado, pero podía controlar su ira. Desde pequeños los pollos eran  adiestrados para usar su furia a su favor sin dejarse llevar y perder el control. Maku estaba esperando el ataque para usar toda su energía contra los reptiles, ataque que fue desencadenado por un corto gorgeo del líder.

El ataque comenzó desde el suelo, se abalanzaron contra él, uno detrás de otro, dejándose el hueco justo para no estorbarse entre ellos y mantener un asedio constante en caso de que el anterior fallase el mordisco. Desde el techo seguían los movimientos del ave para dejarse caer sobre él en caso de que intentase levantar el vuelo, aunque, al igual que sus homólogos terrestres, los pollos del espacio eran incapaces de volar a largas distancias con sus propias alas. Mientras tanto, el líder permanecía quieto, atento al desenlace de la situación.

Maku ni siquiera se inmutó ante el movimiento repentino de sus atacantes. Esperó a que el primero de ellos se acercase lo suficiente como para poder contarle las caries de sus dientes. Básicamente aguardó hasta que su cabeza se encontrase prácticamente envuelta en la boca del urodonte más adelantado, con sus afilados colmillos a escasos centímetros de sus plumas. Fue entonces cuando desencadenó el contraataque.

El suelo bajo las garras de Maku empezó a disminuir su temperatura a una velocidad alarmante mientras absorbía toda su energía, acercando su temperatura al cero absoluto. La integridad de las mismas moléculas del hielo y de la piedra del templo comenzaron a dejar de tener sentido, el repentino cambio de temperatura hizo que se agrietaran y resquebrajaran de manera instantánea, alcanzando las paredes, columnas y la estructura completa de la iglesia. Los urodontes no tuvieron siquiera tiempo a reaccionar, pues justo cuando la dentadura del primer lagarto tocó a Maku, el pollo liberó toda la energía acumulada en una oleada de fuego que consumió todo el aire del recinto. Una inmensa y ondulante espiral esférica de fuego lo rodeó y se fue expandiendo por todo el lugar, incluso Maku se encontraba protegido por una ondulante corona flamígera. Daba la impresión que los lagartos se estaban enfrentando a un sol en miniatura.

El calor en el interior del lugar se volvió sofocante en menos de un segundo, el hielo de las paredes se derritió y los urodontes que no se encontraban en el suelo empezaron a caer. La intensidad de las llamas quemaba sus azules pieles acostumbradas a las temperaturas árticas, desgarrando sus escamas en girones ennegrecidos, penetrando en la piel y llenando el lugar de olor a carne quemada. La descarga de fuego fue tan rápida que no tuvieron siquiera tiempo en pensar en escapar. Junto a Maku yacían ya una veintena de cuerpos inertes, carbonizados, convirtiéndose ya en cenizas, habían pasado tan solo dos segundos desde el inicio de la oleada, y aún quedaban tres segundos más antes de terminar de liberar por completo la energía absorbida de la estructura del edificio.

Ninguno de ellos pudo escapar al contraataque del pollo, que acabó con el colapso total de la  construcción, convertida en una nube de polvo helado de piedra cristalizada que cayó sobre sus cabezas como una lluvia de estrellas estival.

Cuando el polvo se disipó en el lugar donde antes se encontraba la iglesia solamente quedaba en pie el líder de la expedición y toda la colección de objetos de los extraterrestres que se encontraban dentro del edificio. Todos los urodontes habían perecido en el combate, incluso los animales que habitaban en el campanario habían sucumbido a la batalla. A ningún pollo le gustaba cargar con la culpa de víctimas colaterales, por muy poco inteligentes que fuesen, pero a veces, no les quedaba más remedio.